jueves, 14 de junio de 2012

Decido no quererte

Algunos ya conocéis el  gran proyecto que me tiene obsesionada. Os dejo con otro fragmento de la novela "Sobrevivir entre Leyendas"


Me sentía incomprendida por él. Realmente sola. Tenía tanto miedo que me decepcionara que la ansiedad me oprimía el pecho  hasta ahogarme en mi a muerte imaginaria. Protegiéndome de mí misma evitaría el dolor, evitaría mi dolor.

Contar la verdad a Yoel me convertiría en alguien trasparente para él y podría ver más allá de mi fachada dura y empedrada, en consecuencia, esto sería peligroso para mí. Me dejaría a su merced y estaría sujeta a su juicio y a su aprobación. No estaba acostumbrada a sentirme tan indefensa, en realidad no estaba acostumbrado al tipo de dolor que surge de la necesidad en una relación de pareja.

Yo lo quiero, lo sé. Pero los sentimientos reales en una pareja están lejos del estereotipo de amor eterno cinematográfico, marcado por los desastres y donde el sufrimiento siempre va dirigido a un superfinal feliz en que comen faisán y son felices para siempre.

En contrapartida, yo soy un monstruo acomplejado empeñado en hacer mi vida un paseo alegre pero sin poder quitar las piedras que entorpecen los caminos ni drenar los charcos donde se me clavan los pies pesados como  carros de grano. Solo soy un monstruo sin futuro que además ahora se ha enamorado de alguien imposible.

No soporto esta debilidad ni esta dependencia. Necesitar de su cariño para descansar mejor cada noche o que comparta mi secreto para poder seguir siendo yo misma crea en mí, sentimientos encontrados. Es extraño, sé que estoy enamorada pero no pienso colocarlo en mi vida. No hay un lugar para él porque todo está ocupado. Mi corazón se ha ido estructurando como el muro infranqueable de un castillo medieval.

Le besé la primera vez y supe que estaba enamorada. La segunda vez que nos besamos puede ver que aquello sería imposible de controlar si no lo detenía a tiempo. De cualquier modo determiné que no voy a tolerar que Kaidem sea una necesidad para mí.  No me voy a dejar amarlo, este es mi plan. A ver qué tal me va.

Pedir que me entiendas es como pedir al fuego que no queme

Así de claro es, pedir que me entiendas es como pedir al fuego que no queme. Y aquí estamos así y de este modo.

Es muy triste no compartir algo bonito con la persona que quieres porque sabes que no lo va a valorar y te vas a sentir mal. Así es como están las cosas. Prefiero no compartirlo contigo para que no se de el momento en que a ti te importe tres pepinos y yo me enfade. Es triste pero es mejor que no sepas nada. No tengo más ganas de escribir hoy. Es todo una mierda y yo me siento mal.

martes, 12 de junio de 2012

No cedo pero te quiero

Hoy es un día de esos en los que me siento fuerte y valiente, y por eso voy a compartir con vosotros algo importante para mí. Aquí os va un fragmento de "Sobrevivir entre leyendas". Una novela de amor, rarezas y desastres que me roba el sueño.

De nuevo volví a casa desde las clases y al pasar junto al bosque allí estaba él. Mirándome con esos ojos tristes de gatito herido rogando un poco de atención.

- cualquier día te vas a enfermar por estar tanto tiempo al sol
- cualquier cosa por tí, ya lo sabes -. Por descontado, me había vuelto a sonrojar. Lo necesitaba, necesitaba encontrarlo aquí cada día para sentirme tan querida y notar el cariño en su mirada. Siempre me he sentido querida en cierto modo, pero esto es diferente, es un cariño y una admiración a la que ni el corazón más duro puede negarse.
- ¿qué tal la mañana? - continuó.
- como siempre, aburrida. excepto cuando la profesora de biología a comenzado a hablar sola y a gritar furiosa porque alguien había dejado la puerta de clase abierta. La verdad es que ha sido un poco raro pero bastante divertido - sonrío, como siempre.
- si, parece divertido... - es una opinión algo escueta para lo que me tiene acostumbrada.
- y tú.. ¿qué tal? - parece algo triste hoy.
- bueno, en realidad no he tenido una buena mañana, ha sido algo complicada -
-¿qué ha ocurrido?
- problemas con los compañeros - no podía negarme que estaba algo nervioso, ahora al menos sabía por qué.
- puedo ayudarte?? - pregunte, en verdad quería hacerlo.
me miro directamente a los ojos y me parecía ver que alzaba su mano hacia mi rostro pero al final no llegó
- ya me ayudas estando aquí conmigo -.
- ok pero creo que estas sacando demasiado partido a tu comodín de gatito herido, te estás mal acostumbrando chico - muy bien, había conseguido sacarle de nuevo una sonrisa, esto se me daba muy bien. respondí a su sonrisa y volví a quedarme algo imnotizada por la enfusividad de su mirada. Me encanta.

Caminamos juntos dando un gran rodeo hasta casa como era costumbre en las últimos días. continuamos haciéndonos bromas y logrando que los minutos pasaran como segundos entre nosotros y de pronto, me cogió la mano. Me quedé paralizada solo por un segundo, y al siguiente, me parecía lo más natural y maravilloso del mundo. Paseaba con él de la mano y me sentía realmente bien, completa e incluso orgullosa de él y de su compañía.

Con su dedo pulgar acariciaba mi mano al mismo ritmo que latía mi corazón. Me provocó curiosidad cómo lo conseguía pero me dejé llever y solo disfruté de su compañía y de sus caricias. Joel no paraba de ofrecerme cariño y me estaba acostumbrando a él.


Pasear con Yoel de la mano me parecía algo tan extraño como cómodo. Incluso me costaba recordar cómo era pasear juntos con nuestras manos separadas. Disfrutamos juntos hasta llegar a casa. Yoel se colocó delante de mí y esperé el amago de caricia al que estaba acostumbrada. Pero esta vez su mano sí subió hasta mi mejilla sin detenerse. Su palma derecha se colocó a solo dos centímetros de mi piel y pude sentir su calor y las chispas que saltaban pidiéndome que me acercara un poco más a ella. Subí mi mirada, hasta ahora despistada a la altura de su pecho, me encontré con la suya y mi cuerpo resolvió la distancia entre nosotros sin pedirme permiso. Mi cabeza se inclinó hasta su mano y su trato no pudo ser más  cálido ni más maravilloso de lo que había soñado nunca. Es desesperante buscar las palabras para estas sensaciones, ninguna de ellas puede mostrar la realidad con justicia. Puede que no se trate de sensaciones que se puedan expresar o comprender, quizás solo se puedan sentir o recordar.

Mi rostro se meció en su mano hasta que noté el profundo olor de su mano cerca de mi boca. Su olor se transformó en deseo. Deseo por estar tan cerca de él como pueden estarlo un hombre y una mujer. Una oleada de calor me inundó desde la boca del estómago hasta las extremidades y mi corazón palpitaba intensamente, hasta sentir como la sangre golpeaba mi rostro empujándome hacia él.

Cerré los ojos concentrándome en su tacto. En cómo su caricia me estaba haciando desvocarme y solo los abrí cuando su mano se deslizó hacia abajo buscando mi cuello. El calor en mí aumentaba según su mano descendía hacia mi espalda. Diez segundos que me parecieron horas. Cada segundo notaba más calor. La situación se volvía incontrolable para mí.

Su mano se detuvo al final de mi espalda y volví a encontrar sus ojos en busca de una explicación. Me miraba con deseo. Con un deseo solo comparable al que él podría ver en mis ojos. Le sonreí y me devolvió un poco más  enfusiba. Podía sentir que estaba feliz por tenerme así. ¿Por qué no me besaba de una vez? Debió notar la confusión en mi rostro porque sonrió de nuevo mordiéndose ese labio carnoso y suave que estaba deseando probar de nuevo.

Presionó la mano que había colocado en mi espalda y dejé que me acercara a su pecho. Notarlo aún más cerca es... indescriptible. La falta de distancia logró su cometido y mirándolo atisvé su picardía al darse cuenta de que mi deseo era la travesura que el gatito herido había obrado sin darme cuenta.

Provocando que me besara me estiracé un poco. Alcanzar esos labios me estaba haciendo arden en mi propia piel. Siguió sonrienda y allí encontré mi tope. Estaba jugando conmigo e iba a presentar formalamente mi queja. Herida por su juego reuní fuerzas para alejarme de él y esto lo disparó.

Todas mis quejas y mi enojo desaparecieron al contacto con su piel. Dejó de vercer el deseo para que llegara la necesidad del otro.  Así le besé, con necesidad de él y así mismo me respondío. Su lengua, mi lengua, sus labios, mis labios, todos ellos se entremezclaron encajando de una forma tan perfecta que pensar en ello me trasporta a ese mismo instante con la misma intensidad. La nueva necesidad era reducir aún más la distancia entre nosostros.

No sé cuánto tiempo había pasado cuando Yoel decidió  cambiar el ritmo de nuestro beso sin restarle intensidad. Separamos nuestros  rostros solo para observarnos y lo que ví, me encantó. Debía estar totalmente enamorada porque al mirar su cara me parecía un sueño. Un recuerdo agradable, familiar y precioso. No puedo saber qué sentía Yoel, pero podría jurar que sentía algo semejante. Con su mirada buscaba algo dentro de mí: la eternidad. Lo mismo que yo buscaba en los suyos.

Lo beso de nuevo con cariño sintiéndome tan feliz que debía tener cara de tonta. Abre la boca como si fuera a decir algo pero acaba besándome en la frente, un beso fuerte e interminable que me deja demasiado tiempo para pensar ¿qué iba a decirme?.

Dejó sus labios marcados en mi frente para acurrucuarse en mi hombro y esconder su rostro en el colchón formado por mi cuello y mi clavícula ¡Oh! esto me dejaba aún más tiempo para pensar, ¿qué está ocurriendo?.

Mi percepción del tiempo últimamente estaba dejando bastante que desear pero... creo que estuvo allí al menos 5 minutos. No quise despertarme de este sueño, quise quedarme allí para él, para siempre. Evité moverme tanto, que mis músculos empezaron a entumecerse así que me dio tiempo de concentrarme en él. Los latidos de su corazón se desbocaban:  tun,   tun,  tun... tun,tun,tun,tun,tun... Algo debía estar atormentándolo por dentro porque no podía controlarse. Lo mismo se desbocaba que volvía a su ser, así se mantuvo todo el rato. ¿Estaría arrepentido de lo que acababa de ocurrir? ¿había sido demasiado... algo? ¿habría hecho algo mal? Todo esto me estaba preocupando bastante.

De pronto ocurrió lo inesperado. Por fin Yoel salió de su escondite, relativamente. Evitando mirarme a la cara me dijo:

- Eh... Dani... yo -
- ¡Por Dios Yoel, dí algo de una vez!- estaba preocupada y era muy fácil sacarme de mis casillas en este estado
- Te veo mañana- sentenció.

Me dejó con la boca abierta y mi postura compuesta esperando cualquier explicación más allá de su sentencia, pero nada. Allí estaba yo, viendo cómo se iba por dirección contraria a la de otros días y a una velocidad de vértigo. El tiempo volvió a su ritmo normal y me entró el pánico.

- !Algo he hecho mal! lo he estropeado todo! - seguí pensando para mí. Él también quería besarme, lo he sentido, ¿qué ha ocurrido? ¡no lo entiendo! ¿por qué se ha ido?.

Anonadada y confusa, no sabría definir con exactitud cómo me quedé allí de pie, mirándolo ir. Además caminaba hacia el bosque así que no podría esconderme allí. No me quedaba más opción que ir a casa.
Aceleré el paso y estuve en casa en un pis-pas. Intenté sujetas mis emociones hasta llegar a mi dormitorio y que nadie en casa notara mis rarezas. Al llegar a él, todo se volvió gris. Como era costumbre en mí logré convertir la pena y las ganas de llorar y rabia y reacción. Hablaba sola:

- Este tío es imbécil ¿qué se ha creido? Juega conmigo a "te beso- no te beso" y una vez que lo hace se queda encasquillado, bloqueado y se marcha sin decirme nada. ¿Y qué quieres que te diga Daniela? (a mí misma) - tía, lo siento besas fatal y no salgo a correr porque me duelen los pies. O. - lo siento, pensé que podría jugar más tiempo contigo, has sido demasiado fácil, Chao Bambina!

Para conseguir que mi mundo siguiera tal cual estaba antes de que Yoel apareciera lo convertí en un idiota que me había tomado el pelo como tantos. Algo que aparcar  y de lo que aprender para que no se volviera a repetir. Confiar en Yoel había sido un error. Un error más para mi cajón de  meteduras de pata. Como siempre, voy a seguir hacia delante porque ningún chico guapo y delicioso (podía corroborarlo) iba a convertir mis días en algo oscuro. No volveré a verlo. Mañana pediré a mi hermano que me recoja en la universidad, seguro que puedo hacer algo a cambio para que no ponga muchas pegas. Entre sollozos, rabia, cansancio y mi muy mullidita cama ne quedé dormida pensando en que no volvería a ver a Yoel, y por supuesto, no volvería a estar a su merced. Me había hecho sentirme mal y no iba a permitir que volviera a hacerlo.



Al verlo marchar, mi orgullo de mujer me había gritado ofendido. No está bien depender de los ojos de un hombre para terminar bien mis días. Antes de llegar este magnífico príncipe en su caballo yo me bastaba solita para hacer de cada día el mejor posible, con o sin ojos tiernos. Mi muralla se derriba. Siento miedo. Si mi muralla cae me convertiré en la loba tonta y acomplejada que fue mi madre. Yo soy una loba que debe cuidar de si misma, no me queda tiempo para boberías.

siento miedo al sentirme tan débil ante él, y eso no me gusta. Debo cuidarme y defenderme de estas moñerías porque no van conmigo. yo estoy por encima de los hombres y del amor porque no los necesito para llenar mi vida. He podido vivir sin mi padre y puedo seguir sin otra figura que me controle o finja protegerme mientras me miento y me engaña  como a las más tonta. sé perfectamente que hablo de mi padre, pero al fin y al cabo, así me he ido bien y pienso seguir cuidando de mi misma.

Pero, sería tan lindo estar equivocada. Sería maravilloso poder vivir las historias de amor, pasión y felicidad que hay en la biblioteca de la universidad. Sería maravilloso no ser quién soy y no llevar toda la vida intentando convencerme de que todo está bien. Ojalá fuera capaz de luchar para cambiar mi destino y dejar de hacerlo para que solo sea un poco menos duro.


Me desperté algo más agotada si cabía, la almohada estaba empapada y me picaban los ojos. Había estado llorando mientras dormía, lo supe en cuanto sentí el nudo en el estómago. Es imposible, lo supe. Es demasiado tarde. Pensar en no volver a verle me había provocado mil veces más dolor que su actitud esta tarde. Estaba tan enamorada de él que no había remedio alguno.

La rabia había desaparecido y estaba preocupada por él ¿qué le habría pasado? Cuando lo encontré por la tarde ya parecía preocupado por algo. Desde esta nueva calma, estaba segura de que el había querido todo lo que había ocurrido entre nosotros tanto como yo, había podido ver felicidad en su rostro.Había visto amor en él, más allá del cariño. Había algo más de lo que estaba segura, al día siguiente lo vería, me saltaría la última clase para verlo antes y preguntarle. Seguro que podía sacarle algunas sonrisas y hacer que se sienta bien y confíe en mí ya que, aunque él no sienta lo mismo por mí yo voy a estar ahí para él. Pero me quedaba por descubrir una nueva capa en mi corazón, amar a alguien sin demostrarlo tenía duras consecuencias.
-

sábado, 9 de junio de 2012

suelto el clavo que me quema

A golpes de vista y a golpes literales vas aprendiendo que la vida no te da lo que deseas, solo te da lo que a ella le viene de la realísima gana. En fin, que no nos queda más que jodernos y tirar con lo que quede aceptando que lo que no está, no solo no está sino que puede que no llegue.

Vuelvo  a esperar por la voluntad incontrolada y el antojo de la bruja de la suerte. Vuelvo a resignarme por lo que no voy a tener y suelto el clavo ardiendo que me está quemando el alma.

Por primera vez desde hace 6 meses comienzo a sentirme como antes. La parte mala, me siento mal. La parte buena, me siento yo, no yo sufriendo por lo que no tengo.

No voy a decir que sea lo que Dios quiera porque no estoy de acuerdo con él. Pero mande quién mande, que sea lo que tenga que ser que sigo queriendo dejar de llorar y caminar hacia delante.

Yo soy tu destino

Las palabras que hoy me atan, serán las únicas capaces de liberarme mañana.


- Buenos días Daniela!!- que bien sonaba mi nombre en sus labios - ¿has tenido problemas en casa por lo de anoche?-
- No, no te preocupes, no ha pasado nada. Amy no se ha chivado y nadie se dio cuenta de que llegué pasada la hora.
- Bien, me alegro. Estaba preocupado pensando que quizás te habría causado algún problema en casa... - de pronto guardó silencio, juraría que iba a decir algo pero se contuvo en el último segundo. Mejor así, tan solo recordar sus palabras de ayer o pensar en que quizás las repita me hacía encenderme de nuevo.
- Creo que me equivoqué. - soltó de pronto, no puede evitar girarme y mirarle a la cara intrigada por su declaración.
-¿ A qué te refieres? - le pregunté, posiblemente asustada por su determinación.
- He estado pensando y quizás  he malinterpretado tu manera de actuar conmigo. -

Podía comprender sus dudas, él me había abierto sus sentimientos y yo no le había dicho nada sobre mí.

- Cuando te dije ayer eso... pues... que quiero pasar más tiempo contigo... porque... ya sabes... - nunca lo había visto así de nervioso, ni siquiera anoche. - No debí hacerlo, ¡lo siento! - sentenció con gesto firme.

Se me escaparon las palabras sin pensarlas, nada raro en mí; -¿ Te has arrepentido o es que acaso no era cierto? - pregunté molesta. Miles de ideas golpeaban mi cabeza, ya sabía que esto pasaría, solo era una estratagema para que me quedara con él en su cuarto y a saber qué más. Una pena enorme me oprimió el pecho, habría hecho bien en protegerme de sus palabras, era como todos.

Escondida en mi mundo y en el lazo que habían hecho los dedos de mis manos no me dí cuenta de su rostro tierno mirandome con media sonrisa burlona ante mis frustración. Usó dos dedos de su mano para levantar mi barbilla y obligarme a encontrarme de nuevo con él. Ahora podía saber cómo me estaba mirando mientras sufría, porque aún lo seguía haciendo.

- No me he arrepentido Daniela, bajo ningún concepto voy a ocultar ni a negar que estoy enamorado de ti en una medida incalculable que ni yo mismo me explico... lo que pasa es que yo pensé que tú sentías algo por mí y es ahí donde creo que me he equivocado.

- ¿ Por qué has pensado así? quiero decir... ¿por qué piensas que estás equivocado? - pregunté haciéndome bastante la tonta.

- Dani - me dijo sonriendo mientras suavemente acariciaba mi mejilla, por cierto, húmeda la última vez que la vió - saliste corriendo de mi casa-. Cierto, pensé. - Caminaste 8 kilómetros de noche hasta llegar al bosque y desapareciste. Solo he podido dormir algo porque te vi entrar en casa pasadas las 2 de la madrugada.

Me quedé sin palabras, no me había dado cuenta de que estaba allí y no se me ocurrió que me siguiera. La verdad tampoco pensé en ningún momento que todo esto podía ser difícil para él también. Nunca me había puesto e su lugar. Solo alcancé a decir tonterías e idioteces en lo que quedaba de día.

- Verás yo...
- No necesito que me digas nada más - me interrumpió. Menos mal, no sabía qué decirle, pero él sí.- Sólo he venido a despedirme de tí -.

Me olvidé de respirar y un dolor tan fuerte me presionó el pecho que sentí como si una garra me arrancara el alma en un zarpazo lento y doloroso, tragué saliva y por si acaso, alcé mi muro de nuevo repitiendo viejos errores.

- Por mí como si te vas a Rusia. Eres libre de ir a dónde quieras, ya te dije que no me gustan las ataduras, y tampoco las quiero para tí. Ayer me fuí porque me daba pena decirte que yo no siento nada por tí. Eres divertido y muy guapo pero no quiero estar contigo. Yo no soy de esas - acabé susurrando.

El silencio tras mis duras palabras se mantuvo un par de minutos que para mí fueron horas intentando no ceder y pensando en el daño que le había hecho, sin caer en la cuenta del que me hacía a mí misma.

- Entonces, si tan poco significo para tí... ¿por qué estás llorando como una niña pequeña? - su pregunta me dejó congelada. Pero mi reacción le dejó congelado a él, bueno esto es un decir, hay fríos que queman.

Me lancé a sus brazos y le besé como no he besado a nadie en la vida. No existen palabras en este mundo capaz de expresar cómo sentí aquel primer beso con Yoel. Sus labios gruesos y carnosos se fundían con los mios de una forma asfixiante. Lo besé con necesidad, con pasión. Le agarré del pelo para que no me soltara jamás, intentando y luchando para que este momento no acabara. No recuerdo qué pensaba mientras le besaba, en realidad no creo que pensara en nada. A pesar de estar en mi forma humana, mis sentidos se activaron y mis sensaciones alcanzaron niveles inimaginables. Su cuerpo junto al mío establecieron su propio clima y la temperatura subió de forma alarmante. Dejé de besarle solo para mirarle a los ojos y decirle... no, no pude decir nada. Mantuvo mi mirada durante algunos segundos  y me acunó sobre su pecho mientras jadeántes intentábamos recobrar nuestra respiración y la voluntad de nuestros actos. Allí, en el mismo cielo, escuchaba los latidos de su corazón: bum, bum , bum ... aún mas rápidos y necesitados que los míos. Comencé a colocar cada cosa en su lugar...

- No!! esto no puede ser!! Es imposible!!
- Daniela para ya!! No todo necesita una explicación. Yo no voy a hacerte daño, deja de luchar en contra de lo que sientes y déjame amarte porque te necesito más que al aire que respiro. YO SOY TU DESTINO.

Pero... ¿cómo podía decirme eso? No sabía lo que decía. Yo no tenía futuro solo días que se seguían unos a otros. Una oleada de pena y otra de furia me golpearon, las capee como pude.

- Tú no sabes nada mi Yoel..  ¿qué puedes hacer tú en mi destino?! nada, Yoel. No creas que puedes decidir sobre mi porque nos hayamos besado porque mi destino solo lo escribo yo ( y ya lo había hecho) -. Ahora me avergüenzo pero, de nuevo, había vuelto a ofender y maltratar a la persona que más había amado  en mi vida, es más, a la única que había amado así en mi vida.

A pesar de ello me fue a besar en la frente y yo me aparté de su lado con un gesto brusco.

- Sé que estás pasando por un momento muy difícil para ti y puedo imaginar tu confusión, pero ahora... ahora que sé que tú sí sientes algo por mí, voy a ser paciente. Esperaré por tí el tiempo que sea necesario.

Su gesto, sus ojos reflejaban un gran dolor cuando mirando hacia el bosque sobre mi cabeza dijo algo más... - pero, hay cosas que el amor más grande sí que puede cambiar. Quizás con más motivo aún debo irme, este camino debes recorrerlo sola -. Confundida por sus palabras busqué su mirada y adiviné lo que en unos segundos sería una amplia sonrisa mientras me levantaba del suelo por la cintura y giraba sobre nuestra posición en contra de mi voluntad. Lo dejé disfrutar compartiendo su alegría hasta que decidió devolverme al suelo. Me soltó y me hipnotizó de nuevo -Saber que me necesitas tanto como yo a tí me hará el viaje mucho menos doloroso-. Me quedé allí con él, disfrutándolo y sin decir nada. Esta boca mia tenía la mala costumbre de decir lo contrario a lo que deseaba, y Yoel no se merecía más daño hoy.

Ante esta nube de declaraciones, promesas y verdades que me habían desarmado mi perfecto, estrucuturado y seguro mundo de emociones controladas solo acerté a preguntar:

-¿cuándo volverás?
- Sólo cuando tú estés lista para luchar conmigo. Sólo entonces podré volver porque sólo entonces podrás creer todo lo que tengo que contarte.
- Yoel... ¿ por qué estás tan seguro de todo? a veces hablas como si tuvieras todas las respuestas y me desconciertas. No, más bien me hace entrar en cólera sentir que tienes más control sobre mi vida que yo misma -
- Daniela, puedes confiar en mí - me abrazó con fuerza.
- Es muy difícil lo que me pides, especialmente para mí - levanté la mirada para que comprendiera mi duda pero en sus ojos vi la certeza de sus palabras y la oportunidad que me brindaba - Lo voy a hacer Yoel, voy a confiar en tí. Volvimos a besamos perfeccionando el particular idioma de los besos en los enamorados.

Tras esta conversación me sentía aturdida. Nos sentamos uno junto a otro cogidos de la mano. Quise mirarle de nuevo a los ojos de nuevo y pedirle que no se fuera, que lo amaba. Pero no estaba preparada. Mi  gran paso de hoy había sido abrirme a él y demostrarle mis sentimientos confiando además ciegamente en sus palabras. Decir que lo amaba en voz alta y que se había convertido en mi mayor debilidad era aún demasiado difícil. Hablamos durante largo rato allí sentados apretando nuestras manos y compartiendo el calor. Hablamos sobre él y sobre mí. En los que habíamos hecho a lo largo del día y algo sobre nuestros gustos y nuestras aficiones sin poder evitar la sensación de conocernos desde hace años. En Yoel, todo me parecía sorprendente y familiar a la vez.

Tras unos segundos de silencio, se acercó  y me besó en la frente de nuevo, con tal intensidad que pude sentir su dolor en mi piel. El dolor por su partida. Darme cuenta de que había llegado el momento de perderlo volvió a girar el mundo bajo mis pies. Todo comenzó a dar vueltas y sin saber cómo ni por qué, mi consciencia y yo nos separamos. Una parte de mí se fue con él. Esa fue la última vez que vía a Yoel y el primer día del resto de mi vida.




















miércoles, 6 de junio de 2012

hacia dentro

Hay días que no tenemos ganas ni de respirar y sin embargo, hay días que respiramos sin darnos cuenta. Es difícil de explicar, pero tan solo ocurre de este modo.

En ocasiones las cosas no cuadran. Lo tenemos todo y no somos capaces de sonreír y a veces, cuando no tenemos nada sacamos carcajadas de lugares y frases insospechadas. Pero cuanto más sonrío más sola me siento. Es como si me alejara,como si fuera en una barca de vela que se aleja de la orilla con solo mi respiración. Lejos, más y más lejos. Hacia dentro.

Quizás, lo que ocurre es que, cuánto más sonrío, más estoy guardando. Quizás, sólo quizás.

Y entonces, cuando menos te lo esperas, estás pidiendo ayuda para flotar porque estás hundida y rendida. Rendida porque nada depende del esfuerzo, solo de la suerte. De la te toca, que no suele ser buena. nada depende del deseo ni de la necesidad, solo del capricho del destino que se empeña en empozoñarnos en la envidia del desequilibrio, porque otros tienen lo que deseamos. Porque no tenemos lo que queremos.

Y entonces, te rindes y cuando te ves al fondo te aferras a la esperanza de la resurrección para ver que de nuevo, mil veces renacida, te toca vivir siempre la misma vida. Una y otra vez. Una y otra vez.

De nuevo, miles de lágrimas hasta llegar al momento de "esta es mi vida y tengo que hacer con ella lo que pueda, tengo que vivirla". Y de nuevo volvemos a los mismo, a convertir cada oportunidad en la mejor y en la definitiva llevando el concepto de vivir un poco más allá de la supervivencia. Volando cada vez junto al Ave Fénix y luchando por supervivir, que sobrevivir ya sabemos hacerlo.

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