martes, 29 de enero de 2013

Perderse

Para hoy, una única reflexión:

"Qué fácil es perderse cuando no sabes donde quieres ir"

Aunque lo que realmente fastidia es, saber dónde quieres ir y no poder llegar. El tiempo es un bien preciado que se nos da recontado.

sábado, 19 de enero de 2013

Canto de Despedida


Este es un regalo que, posiblemente nadie recibirá, pero no por eso no iba a hacerlo. Con la esperanza de que lo escuche quizás. Porque la muerte es diferente cuando quién se va es alguien importante. No soy yo quién pierde en esta ocasión, pero todos estamos apuntados en esta lista.

El sunami llega sin avisar y te arrastra. El huracán levanta tus pies del suelo y te lleva. Y la vida sencillamente azota lo que hay dentro. Lo que el agua no puedo ahogar, la vida lo hace. Lo que el viento no puede arrancar de la tierra, la vida lo eleva. Lo que nadie nos puede quitar sin matarnos, la vida nos lo quita y nos deja respirando.

Si alguien duda de que el que muere vuelva a nacer debería observarte como descubres cada mañana tu reflejo en el espejo. Un retorno desbocado, veloz pero imposible de negar, evitar o retrasar. Si puedes elegir, no te vayas hoy. Si puedes elegir, vuelva a nacer y sigue haciendo feliz a los que estén junto a ti..

No quiero despedirte en un día tan feo. Hoy es triste el día y tengo miedo. El viento me sacude tan fuerte… tan fuerte. ¿y si no sale bien?. Quédate aquí hoy y mira conmigo caer el agua. Escucha como azota los cristales y mira como sin poder evitarlo, el agua se escapa de ellos. Rápida. En un ciclo vital inapelable y forzoso el agua cae y el cristal se queda seco. Tú te vas y yo me quedo aquí, sin ti.

Si llegas o te vas, si naces o si mueres, no sabré que te diré: adiós, hasta luego, espérame, te veo luego… hasta siempre. ¿Hasta siempre? Qué? Y qué narices significa eso!!

Quizás jure no olvidarte porque estoy tan segura de eso que decirlo en voz alta es como decir tu nombre. Es doloroso despedirme de ti.

Jamás te pediré que no me olvides porque he sido tan feliz contigo que sé que podrías hacer igual de feliz a cualquiera en cualquier universo. Yo ya he disfrutado de mis días de privilegio y lujo. Con lo que me has dado me bastará.

Sé que te he dicho todo cuanto podía decirte. Creo haberte cuidado lo mejor que sé y he disfrutado tus travesuras mientras volvías a ser un niño. Hemos paseado juntos por la orilla del río y he cuidado de ti como tú lo hiciste conmigo. Te he amado más por mostrarte así de vulnerable ante mí, sin pudor y sin vergüenza. Solo nosotros.

Hazlo por mí, quiero recordarte en los días de sol y esperanza, en los días de sonrisas. Pero si no me escuchas y te vas hoy, lloraré cada vez que el cielo lo haga. Suspiraré cada vez el viento merza furioso el olivar. Me derrumbaré cada vez que el azul del cielo palidezca y la sierra se torne grisácea y apagada. Y cuando el agua se marche oleré la tierra mojada y recordaré tus caricias y el armonioso estruendo de tus besos. Cuando tras la lluvia vuelva a salir el sol, escucharé el río furioso que se queja porque ya no paseamos en su orilla. Mejor no te vayas hoy, mejor vete cuando no llueva. Mejor espérate a mañana.

No. No te preocupes. Yo te consuelo. Todo lo que has olvidado, tus hijos ya te lo hemos perdonado. Tus cuentas están saldadas. Nadie tiene miedo ya, los golpes de la vida nos han curado de los espantos.  Te he dicho todo cuando podía decirte antes de que te marches, pero no lo hagas hoy. Hoy es un mal día. Espérate a mañana. Espera a que salga el sol. No quiero que pierdas el camino. 

domingo, 13 de enero de 2013

por qué escribir

Ahora que esta ventana se abre no voy a dejar de sacar la cabeza y respirar el aire nuevo. Cuando compartimos con los demás en internet la intimidad cobra un sentido diferente. Nos exponemos.
Es importante recordar que se trata de algo derivado, generalmente de la necesidad de ser escuchados.

No escribimos en internet en un blog público si no queremos que alguien nos escuche. En este caso, no podemos juzgar por ser leídos ni tampoco a los que quieren que los lean. Hay quien escribe por necesidad y hay quien necesita que lo lean. Todas las necesidades son reales y justificadas. Y de igual modo, todas necesitan ser satisfechas.


jueves, 3 de enero de 2013

Los que se van

En la vida hay personas que vienen y personas que ser van. ¿Qué os voy a contar a estas alturas? Lo que ocurre es que a veces te planteas el por qué de este movimiento. Deseo saber qué hago mal para que ser vayan. Pienso unos minutos y esto es lo que creo.

Cuando yo quiero estar estoy. Cuando no quiero estar, no estoy. Si hago esto extensible a otros. Si no están es porque no quieren estar. En estos casos, lo único que podemos hacer es decidir qué hacer cuándo vuelvan:

- abrir los brazos y recibirlos o ...
- recibirlos sin abrir los brazos.
- nada no es una opción.

En la vida los lazos necesitan su tiempo, más aún si tienen que sanar. Pero no te midas nunca por la gente que se va, sino por la que está y la que regresa.

Las personas que nos aman y nos dejan. ¿qué puede hacer alguien al que somos indiferentes? ¿y alguien que nos odia?

Pues imagínate. Los límites son imposibles de dibujar.

Efervescencia

La Efervescencia. La disolución de un gas en una disolución acuosa. ¿Puede ser un estado de ánimo? Algunos compañeros me han hecho pensar en ello.

Hablar de emociones siempre es difícil para mí. En mis historias soy capaz de describir sensaciones, pasiones, odios, esperanzas... en fín, soy capaz de describir todo lo que en mí me cuesta reconocer. Hablo de valor, de éxito, de lucha y sin embargo me achico, me encojo cuando en entorno alrededor se espesa, pesa. 

Mis mejores relatos no sé si surgen en estados sin nombre, en situaciones donde las emociones fluyen de mí tras sufrir miles de golpes, como gotas que luchan hacia la superficie para liberarse. Son además momentos concretos, lapsus, instantes de erupción, de explosiones. Son momentos de ideas. En verdad es una palabra preciosa, excitante, inspiradora, desbloqueante, liberadora, intrínseca a las emociones...

Para mí, dar el cariño que cada uno se merece solo por ser quién es y ver como ni es correspondido, ni recibido, ni valorado, nada... provoca situaciones de ferviente efervescencia. Violentas erupciones emocionales  que alteran todo lo alterable. Sin embargo, es la calma la que me hace enlazar ideas y más aún, es la calma la que me hace enlazarlas con elegancia. La calma tras la tormenta es la que me estabiliza mis armas y coloca cada palabra en su lugar. Mi estado de efervescencia está pasando, llega la calma, lenta, tranquilizadora, cantado mi suave nana. Después de un descanso real tras cinco días, a mi alrededor las emociones fluyen en un reacción física de oxidación. Cuando estoy tranquila y consciente de mi mundo, mi mundo respira. Cuando las emociones me ahogan, el mundo pesa y tiene densidad, es líquido.

Pero redundando un poquito más, la efervescencia ¡es tan necesaria!, las emociones se ahogan contigo, sin embargo es la efervescencia la que las libera y te deja ligera, calmada y vacía de nudos emocionales. Es esta reacción carbonatada (en la mayoría de los casos) la que desata de euforia de la felicidad, la dicha, la plenitud y tras todo esto un estado permanente de dulce plenitud.

Muchas gracias a los compañeros de google+ por inspirar este post. Un hurra! por la Efervescencia. Y un HIP HIP!! por los que estando cerca deciden ser extraños.

¡¡LA EFERVESCENCIA BAILA CON MI TORMENTA!!

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