jueves, 27 de abril de 2017

Que Jimena y Sasha vuelvan a casa



Hoy mi razón está dividida, como el ying y el yang. Al verlo escrito comprendo que es lo normal, siempre es así. Ying y yang. 

Tengo el día sensible (quizás sea astenia primaveral, no me adapto a mi vida, en general). No sé si a causa de una razón biológica o social, pero lloro. ¡Hace tanto no que siento emoción de esta forma! Me echaba de menos. Acabo de ver este vídeo, os lo dejo para que lo visualicéis ahora, ahora mismo. 


Supongo que el fragmento de una historia mayor, o quizás un anuncio de El pozo. 
No lo sé. Si alguien lo sabe, que lo diga si quiere. Gracias Maite.

Bonito, ¿verdad? Qué cierto, todo lo que nos atormenta a diario es VIDA, es estar Vivo. Pero depende del país en el que residas. 

Esta mañana la historia de Jimena me ha retorcido el alma. Jimena es una chica malagueña que ha desaparecido en Oriente Medio, creo recordar que la última vez que se supo de ella fue en Turquía. Huía de su suegro -porque lo es aunque él no lo quiera-. Jimena conoció a Sasha mientras trabajaba en Dubai, volvió a Londres y Sasha viajó con ella dispuestas a vivir una relación de amor tan intensa -o más- que la tuya o la mía. Pero alguien se lo dijo a su padre. Por eso hoy sé, que en uno de las países con más millonarios por metro cuadrado un padre puede asesinar a su hija por vivir su homosexualidad, porque la VIDA es delito. Vivir está penado con la muerte. El hombre que le dio la vida tiene la libertad de arrebatársela con consentimiento de los estamentos judiciales del país. Y punto. Y no hay más. Y el derecho a la libre sexualidad se lo pasa por el forro del calzoncillo o la prenda que cubra los minúsculos cojones de un padre retrógrado, maltratador y psicópata. Y amplío estos calificativos a toda la sociedad que lo tolera teniendo en su mano la opción de hacer algo. Lo malo es que esos son pocos. Y no se puede hacer nada. La Ley ampara a ese hombre. La familia de Jimena confía en que su hermana, amiga, hija... vuelva a casa sana y salva porque es española. Pero saben que ella nunca abandonaría a Sasha en manos de su padre. Así que, AMBAS, han desaparecido a manos de la VIDA que nos hace sentir Vivos.



Creo, sinceramente, que nunca sabremos si las cubrió el velo del amor y se siguen abrazando en una aldea diminuta sin prejuicios de sociedades hipócrita -que venden la belleza de una hija como el petróleo o los metros cuadrados hasta el centro de la tierra-, o lo que las cubre es  una bolsa de plástico o una celda untada por la satisfacción del trabajo bien hecho, la basura rebelde y libre, fuera. Rabia. (Sí, sé que era una frase demasiado larga, me da igual). 

Estoy enfadada, no furisosa. Ya no me cabe más coraje. Y esto es la vida. Y sabemos que todo esto pasa, pero para saciar nuestra ansiedad de la emoción de la felicidad, cerramos los ojos y miramos a nuestros hijos con adoración. Yo lo hago. Y pido al cielo que a Trump le de un infarto fulminante y ninguno de mis descendientes Vivan la tercera guerra mundial. Y pienso en que lo importante es vivir el día a día, disfrutar los pequeños momentos y convertir los momentos felices en una emoción constante que haga de muro contra la Vida del mundo.

Ojalá Jimena y Sasha vuelvan a casa y puedan despertarse como el hombre del vídeo. Mirar a la persona que ocupa su misma almohada y pensar, esto es amor. Cruzar sus dedos por la calle y sentir que son libres.

¡Qué estamos en el siglo XXI, coño!

Sí, sé que no podemos cargar los errores del todos. Pero gritar, sí. Quiero que las noticias se llenen de avances sobre esta historia. Que las organizaciones que deciden si somos ricos, pobres o lo de en medio le digan a Dubai que la homosexualidad no es delito. Que la VIDA es mejor vivirla con los ojos abiertos. Que quizás Sasha podría convertirse en la empresaria de mayor éxito de la historia de Oriente medio, acabaría con la pobreza. Quizás los hijos de Jimena erradiquen el cáncer y los de Sasha ofrezcan a las empresas farmacéuticas otro hueso que mascar. Tengo para todos, lo veo todo, como vosotros. 

No voy a corregir este texto porque estoy segura de la Fátima comedida quitaría algún párrafo, la correcta pondría más cómodas y alguna cursiva, la sincera os hablaría de ese nudo en la garganta que sabe a impotencia. La práctica buscaría/abriría una cadena de firmas para pedir al Ministerio del Gobierno que interceda por las mujeres de Dubai, que no solo importa su petróleo y su dinero, también sus mujeres. La Fátima justa enviaría al carajo todo lo que la atormenta sin merecer importancia alguna. La Fátima madre se iría a ver dormir a su bebé y pediría a su esposo que trajera a sus hijos de la guarde antes de la hora, para disfrutarlos treinta minutos más. Y como no estoy hecha de fragmentos independientes, voy a hacer todo esto ahora mismo. Porque quiero un mundo mejor y voy a empezar desde aquí, desde ahora.

Imaginaré cada mañana que despierto de un letargo emocional, que no me cansa luchar contra el viento, que nunca cesa. Voy a cerrar los ojos y a sentir porque ESO ES VIDA, sentir la LIBERTAD, el AMOR, la RABIA, exponernos sin vergüenzas porque todos tenemos algo que ofrecer a los demás. Y si nos callamos, no nos ven. 

Y me voy con la satisfacción de Gritar con letras, porque se me da mejor que Gritar con la voz. 

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