sábado, 29 de diciembre de 2012

El Globo y el Traje Viejo


Aquí os dejo un fragmento muy interesante de esta obra, a ver qué os parece: 



En la calle de las palomas 17, en una casa con la fachada de vieja piedra y paredes gruesas vive Don Ramón Abril y Torrecilla. Con sesenta y siete años de edad cada día a las siete y treinta y cinco de la mañana espera en la estación con un globo rojo y una carta. Desde 1967 solo ha faltado un total de 37 días a su cita. Dicen que en la vida los trenes pasan una vez. Yo no lo creo.


Cuando el clásico reloj de la estación de tren marca las siete y media, Don Ramón ya está esperando. Con su viejo traje de pana marrón y los pantalones planchados con una línea perfecta. Su abrigo oscuro y la bufanda, los guantes y el gorro de lana que la Señora Willfinger ha ido tejiéndole a lo largo de los años hacen su espera exactamente igual a la de ayer. En su mano derecha una carta escrita a mano, algo arrugada y amarillenta está envuelta a modo de papiro y atada con una cuerdecita roja hastiada y desecha en las puntas.  En su muñeca izquierda trae atado el globo que Roberto, el dueño de la juguetería le prepara cada lunes. El globo es de color rojo y totalmente circular como le gustan a él. Dice que sino no vale. Que tiene que ser así. Está sentado en uno de los viejos bancos de hierro forjado y madera verde que instan a los viajeros a esperar resguardados bajo los personales tejados de la estación, protegidos del frío por gruesos muros de piedra con más de un siglo de antigüedad. Parece congelado en el tiempo, como una estatua en una postura atemporal.

Puebla de Sanabria es un pueblecito al noreste de Zamora famoso por albergar el lago de origen glaciar más grande de la península en el Parque Nacional del Lago de Sanabria.  Pero en esta ocasión, serán sus callejones y su Estación de Tren los verdaderos protagonistas en esta historia.

El edificio para viajeros de la estación de tren es una clara muestra de la arquitectura propia de la zona  zamorana con estructuras realizadas con grandes sillares de piedra y amplio tejados de pizarra de varias vertientes. Un arco central y varios pináculos de piedra decoran y caracterizan el edificio. Aunque posee dos pisos, el edificio no destaca por su altura. Más bien por su carácter íntimo, nada impersonal, sino cálido, lugareño. Desde sus primeros días, su situación estratégica entre Orense y Zamora lo convirtió en un enclave importante, dotándose de una extensa playa de vías, un depósito de locomotoras, varios muelles de carga, grúas, aguadas y edificio anexos igualmente integrados en el entorno natural y verde salvaje pero no tan acogedores.

La imagen postaleña de Don Ramón sentado frente al frío y la oportunidad incitan al chocolate caliente, las porras y la guitarra dulce.

Hoy hace frío, la noche pasada ha dejado las primeras nevadas del otoño y el olor de la lumbre tiñe de calidez las calles heladas. En Sanabria la vida no se detiene con el frío. El bullicio de los niños en los parques, las señoras de paseo y los novios en los bancos libres de la irrespetuosa nieve que todo lo ocupa sin piedad. Todo seguirá igual hasta que las nieves lleguen más arriba de la rodilla. Entonces, solo entonces, la Señora Willfinger intentará convencerme de  quedarme en casa cada mañana hasta que vuelva la templada calidez de la primavera. Mientras, sigo siendo libre.

A las seis y media me he despertado puntualmente. Ya no necesito el despertador. Los hombres viejos tienen hábitos imposibles de romper. Colocando los pies al resguardo de las zapatillas de paño, me pongo la bata y voy directo al baño, como cada mañana me lamento con vergüenza ¡qué lástima, en lo que quedamos los viejos!. Abajo la Anny Willfinger me calienta el agua para asearme en la chimenea mientras en la hornilla me prepara mi té negro de origen inglés, - The best English Breakfast for you, Mr Abril – con esta frase Anny me saluda cada mañana. Yo asiento y lo tomo, siempre satisfecho, en su punto de leche y azúcar.

El reloj sobre la chimenea marca las 7 menos veinte y vuelvo a mi habitación para cambiar mi ropa. El invierno no ha mostrado sus dientes aún pero es bastante temprano y las noches aquí arriba son realmente frías. Cuando vuelvo a bajar me pongo las botas, el abrigo largo, los guantes y el sombrero de ala corta, el de color marfil, así que decido colgarme las bufanda que me regalo Anny hace … no recuerdo cuántos años hace, bastantes, seguro. Salgo de casa en la Calle De las Palomas y me dirijo hacia la Rúa, hasta la Plaza de Armas y continúa por Costanilla,  Arrabal y Braganza hasta coger la Carretera de la Estación y en diez minutos más de paseo estoy esperando el tren. Con mi nota en mi bolsillo derecho me siento en el lugar de siempre, miro mi globo y espero.

Hoy toca discusión, lo decido mientras descubro a través de la ventana de mi habitación que la primera gran nevada del invierno ha llegado. Abajo – The best English Berakfast for you, Mr Abril – lo cierto es que tiene su mérito. Anny lo recibe directamente desde Inglaterra solo para mí, extrañamente ella odia el café y desayuna chocolate y churros cada mañana, lástima que mi tensión no me lo permita. - Gracias, Anny.

Cuando me dirijo hacia la puerta, mi chaqueta, mi bufanda, mis guantes y mi sombrero han desaparecido. Al menos me ha dejado mi garrotica. – Ann, por favor – Furiosa, con movimientos bruscos y golpes por toda la cocina llega hasta el recibidor donde estoy, con la misma expresión de censura de cada año, cargada con mis complementos. Los cuelga en la gran percha de forja donde son habituales y comienza a ayudarme a calzarme y a vestirme. Cuando está bien segura de que todo está perfectamente colocado y abrochado vuelve arrugar el entrecejo, se da la vuelta y sigue hasta la cocina, donde la pierdo de vista.

Los años la han tratado bien, su rostro aún deja ver su rebeldía y conserva algo de su atractivo anglosajón.  Pese a su ceño fruncido sé que no es más que preocupación. Toda la vida preocupándose. Toda nuestra vida cuidándome. Esta es toda nuestra discusión.

Al cerrar la puerta detrás de mí, el sonido del reloj marcando las siete en punto se escapa del calor del salón y sé que hoy llegaré a tiempo de nuevo. Me dirijo por la Rúa, hasta la Plaza de Armas y continúa por Costanilla,  Arrabal y Braganza hasta coger la Carretera de la Estación y en diez minutos más de paseo estoy esperando el tren. Con mi nota en mi bolsillo derecho me siento en el lugar de siempre, miro mi globo y espero.

Hoy Aurora, la chica de la cafetería de la estación sale a saludarme. Antes de verla, una ráfaga de aire caliente y el olor a aceite delata que hay churros para desayunar en la estación esta mañana. Me ha traído churros, siempre lo hace pero Ann no lo sabe. Le doy las gracias y me despide con un tierno beso en la mejilla. No le importa besar a un viejo.  Hoy el tren llega puntual.

Hoy ha sido un día ajetreado en la juguetería de “Ron Ramón”. La heredé de mi tío así como su amor por los juguetes, su ilusión, su fuerza y su fe. O al menos eso me gusta pensar. Unos padres han venido a comprar en secreto los regalos para sus hijos. Él es mayor que ella. En realidad nos conocemos de toda la vida, es lo que pasa en estos pueblos pequeños. Sofía es de Orense pero vino a vivir con Fausto cuando se casó. Cuentan las malas lenguas que está con él porque tiene dinero, yo creo que en realidad se aman. Se tocan, se sonríen y se miran a los ojos constantemente. Cada tarde cuando hace bueno pasean por los parajes de la laguna. Creo en ellos, tanto como creo en el amor.

Han recogido una videoconsola que habían encargado y como siempre, los cuatro globos de navidad. Nunca imaginé que un solo hombre podría dar lugar a que todo el pueblo hiciera de su muestra de amor una tradición más en estas fechas. Se han llevado cuatro globos rojos en forma de esfera. Uno para Fausto, otro para Sofía, otro para Leonor y otro para Ana, sus hijas. Pondrán su nombre en cada uno de ellos y atarán una nota con un deseo escrito dentro de un sobre con la cuerdecita del globo.  La noche del 31, antes de cenar, cada uno atará su globo en el varal de su cama y recordarán cada día el sueño en el que pondrán sus pensamientos durante el año que empieza. Al menos mientras el helio funcione. Cuando comienza a bajar vienen a la tienda y los rellenamos hasta que cada sueño se cumple.

Este año, todos despediremos el 2012 con un nuevo globo y un nuevo sueño, menos mi tío Ramón.  Aún conserva el globo que quiso regalar a Julia la noche en que le iba a pedir que fuera su novia. Pero ella nunca llegó. Nunca se bajó del tren. Aún la espera 45 años después. A la misma hora y en el mismo lugar.

Autora: Hadha Clain (Fátima Ruiz)
Derechos reservados

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jueves, 27 de diciembre de 2012

Yo Marciana

Podría compartir hoy mis letras pero quiero compartir las suyas porque salen de sitios muy parecidos: del corazón. Yo también soy Marciana y Hembra. Soy Mujer y a pesar del año pasado tan difícil sigo pensando que es la mejor bendición que la vida me pudo dar. Mi globo no lo tengo pero lo cierto es que tengo donde construirlo porque soy Marciana, Hembra, Mujer y SOY YO.



Todos podemos sacar lo mejor de nosotros mismos en cualquier momento y a pesar de que " poder hacer algo no implica tener que hacerlo " creo que merece hacer una excepción por nuestra propia supervivencia.

Hazlo. Hazlo Por Favor. Vuelve a por tu globo una y otra vez. Espera por tu tren una y otra vez, pero al menos ve a la estación porque en el sofá no pasa nada. Es viviendo donde ocurre. Es con errores como aprendemos. Es con lágrimas como forzamos la memoria. Es amando como aprendemos a amar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELICES FIESTAS!!

De las miles de Felicitaciones que circulan por la red en estos días, estos son mis mejores deseos para vosotros:

Deseo y espero que el vuestro año haya sido al menos la mitad de intenso y que vuestro corazón esté igual de partido entre el tiempo pasado y el futuro. OS DESEO LO MEJOR POR VENIR y sobre todo que seamos capaces de SACAR LO MEJOR DE LO QUE VENGA. Nos llueve mierda por todos lados así que hay que hacer un esfuercito extra ;) Os quiero.

Para mí ha sido un año realmente largo y difícil. Estoy segura que no lo olvidaremos nunca. Irónicamente es el que más me ha enseñado así que estará presente el resto de mi vida. El que más me ha enseñado sobre el amor, la ilusión, los retos, las pérdidas, los deseos, los sueños y sobre todo, sobre mí misma. Ahora que lo escribo suena "muuucho" mejor. Aunque jamás escogería  revivirlo, eso no.

Deseo que tengáis vuestro Globo. Y si escapa, deseo que encontréis uno nuevo. Y se vuelve a escapar deseo que tengáis alguien cerca que os abrace y os invite a conseguir vuestro sueños.


En realidad no sé qué me emociona más: la Navidad y sus buenos deseos, que el año termine o que comience uno nuevo. Y aunque lo siga pensando sigo sin saberlo.


El Principito en el Almacén


No estoy acostumbrada a hacer estas cosas tan públicas, es realmente difícil para mí. Pero ya que me he lanzado aquí os dejo el relato que he compatido en una Comunidad en Google + que para mí ha sido toda una revelación. Gracias compañeros!!! 


El Principito en el Almacén

Este podría convertirse en el momento más bochornoso de mi vida. La situación requería cierta explicación aunque a primera vista iba a recibir mofas sobre esto el resto de mi vida.
Estoy más que acostumbrada a hacer locuras y ser el centro de atención a veces, bueno, más bien a menudo. Pero lo de hoy no estaba preparado. En absoluto.
Ante el estruendo del almacén todos acudieron preocupados por ver que nos había ocurrido pero… pero lo que encontraron bien merecía algunas fotografías . Una de las repisas del almacén se había caído desplomándose contra la que tenía en frente sin llegar al suelo El resultado; huevos, frutas, latas, recipientes, servilletas… todo derramado sobre el suelo y sobre nosotros. Kaiden intentaba colocarse el botón de los pantalones y el cinturón mientras yo estaba de rodillas frente a él con la cabeza extrañamente cerca de su cintura.. Ambos totalmente ruborizados y deshilachados. 
El nuevo chico canadiense del instituto y yo hemos estado tonteando por semanas y la tensión y la  necesidad entre Kaidem y yo crecía por momentos y toda la noche había sentido en mis carnes una ansiedad asfixiante por su cercanía, de su piel y de su boca. Y podía sentir su necesidad también, su mirada perturbada, las muestras visibles de su excitación. Oh Dios!! Eso también podía sentirlo.
Cada vez que lo miraba o lo buscada, alguien lo llamaba desde el otro lado de la barra o Vanessa desde la Oficina. O Ricardo su compañero o las docenas de lagartas que pretendían captar su atención colocando sus artificiales pechos sobre la barra.
Demasiado protegida y controlada por un amigo con pocos límites escapo de él como de un hermano mayor asfixiante. No ha podido evitar que saliera esta noche pero me ha colocado a un tipo para que me vigile toda la noche, estoy segura que no tiene permiso para cortejarme en absoluto.
Por su parte, el compañero de Lion, Artuno se había propuesto bien a fondo mantenerme totalmente distraída y lejos de Kaidem toda la noche. Fiel amigo el suyo. En mi mente lo imaginaba desnudo con unas gasas rosas a su cintura y mayas rosas jugando a bailar la danza del vientre frente a mí solo para que dejar de mirar al objeto de mis pensamientos más obscenos esta noche. En su lugar no paraba de contarme las anécdotas más inverosímiles y vergonzosas de su infancia y primera adolescencia con mi amigo en los Pirineos. Si Lion supiera que estaba vendiendo sus vergüenzas de esa manera quizás me evitara este suplicio. Traviesamente decidí mandar un mensaje de texto a Lion con una pequeña broma sobre la vez en que Susanita (su novia de 5º de EGB) lo dejó en el recreo porque le había intentado dar un beso con lengua. Oh Lion… chico adelantado, nunca lo imaginé. “Oh Susanita… déjame que te meta la lengüita…oxo jajajaja”. Le doy a Enviar y espero que mi treta me rescate. Por su parte Arturo continúa y continúa.
- Dani, aquello fue genial en serio. Me extraña que mi primo no te hablara de ello. En serio no te contó? – Gracias que había reducido mi atención a la última palabra de cada frase para al menos no resultarle grosera.
- Oh perdona, puedes decirme de nuevo? No te escuche bien con la música tan alta- salí del paso y dí gracias en silencia por la música. Un nuevo escalofrío me recorre la columna, oh Kaidem… Me muero de deseo y sin verle sé que está realmente cerca de mí.
- Claro. Te decía que estaba extrañado de que Lion no te hubiera contado de aquel día que lo encontraron encerrado en un armario con Sara Martínez
- ¿Sara Martínez? No se de quién me hablas..- oh está cerca, realmente cerca…
- Por Dios Dani, llevo hablándote de ella casi una hora. Es la chica que perseguía a Lion en los campamentos
- Ajam, sí ¿lo perseguía? – mis manos me hormiguean por tocarlo, miro alrededor disimuladamente pero no logro verlo. Esta conversación cada vez es más difícil.
- Si, estaba perdidamente enamorada del él.
- ¿Fueron novios entonces? – esto había captado algo mi atención.
- No, él decía que ya tenía novio pero que ella no sabía ¡qué tontería! Siempre fue realmente extraño.
- Sí, eso es cierto – pensé a la vez que esperaba que la chica a la que se refería no fuera yo.
El teléfono de Arturo suena y entre señas me dice que es Lion y sonrío ampliamente, mi plan a resultado. En ese momento alguien pasa por detrás de mí y me empuja ligeramente mientras noto un roce sutil en mi mano izquierda y un suave apretón. Mi reacción es inmediata y un sudor frío cubre mi nuca a la vez que mis pezones se endurecen y un calambre viaja directamente hacia mi ingle. Kaidem. Miro mi mano y descubro que hay una pequeña nota entre mis dedos. Sin que mi acompañante se diera cuenta  la metí  el bolsillo trasero de mis jeans para leerla más tarde y busqué a mi compinche por el simple placer de encontrar su mirada. Necesitaba deshacerme de mi acompañante para poder leer la nota y para ello recurrí a unas ganas repentinas de destrozar la pista. Así que tiré de mi pequeño pelirrojo hacia la pista con la esperanza de distraerlo allí. Sigue hablando con Lion y temo que mi pequeña travesura lo acabe metiendo en problemas pero no desaprovecho la oportunidad de escabullirme hacia la pista.
“En el almacén. La puerta negra. Ahora.”
La nota no está firmada. ¿Y si no es él?. Confío en que lo sea y me dejo llevar por mi rebeldía ante las poco procedentes órdenes de Lion, los consejos de mi mejor amiga. Quiero conocerlo. Necesito verlo y resolver qué es lo que me pasa con él. Sé que es arrogante y su seguridad en cómo reaccionaré ante él me enerva pero no es suficiente, debería tener cuatro ojos para que no atravesara esa puerta. El principito delincuente me emmmm…. Me calienta y pone… de los nervios.
No es difícil encontrar la puerta negra del almacén, giro el pomo y entro casi sin pensarlo. Hay muy poca luz dentro. Solo electricidad en el ambiente y una esencia pesada y deliciosa. Cierro la puerta e inmediatamente me agarra por la cintura desde atrás con suavidad, como pidiendo permiso.
-Hola – susurra a mi oído.
-Hola – le respondo inspirando su esencia. El lóbulo de mi oreja y la zona justo detrás de esta me queman al contacto de su aliento y todo en mí comienza a desatarme.
- Eres una chica muy obediente, pensé que tendría que esperar por ti y aquí estás, preparada para mí.
Oh Dios ¿por qué tiene que ser tan arrogante? Lo tiene que estropear siempre todo?
- Sentía curiosidad. Si hubiera sabido que eras tú nunca habría venido - ¿cuándo entenderá que su seguridad y su arrogancia no hacen más que encender luces de alarma en mi subconsciente?
- Entonces… he de entender que sueles encontrarte en almacenes oscuros con chicos desconocidos cada fin de semana, solo por curiosidad… - su voz es cada vez más sensual, más caliente y siento sus dientes mordisquear en mi cuello como brasas.
- Ajamm…- es la primera incoherencia que logro articular. Ojalá deje de hablar porque de lo contrario voy a quedar como una idiota.
- Esa no es la respuesta que esperaba, princesita.
Ya estamos otra vez con lo de princesita. Jamás conocí nadie que fuera capaz de encender todos los aspectos de mi personalidad en tan corto espacio de tiempo. Solo con un par de frases. Bueno, más bien solo con una palabra. Estoy furiosa y caliente como el infierno. Intento girarme para enfrentarlo pero no me lo permite. Chasquea varias veces la lengua mandado flechas ardientes a mi vientre mientras niega con la cabeza.
- No ¿qué? - pregunto intentando una voz cortante y seca que no llega.
- “No” es la respuesta que quiero oir y “no” te vas a dar la vuelta.
- Y cuál la respuesta correcta – pregunto. Se acerca un poco más a mí y comienzo a notar su cuerpo en el mío. Me muerdo los labios sintiendo cómo mi pecho sube a baja cada vez más rápido sin que pueda evitarlo.
- Que has entrado aquí para estar conmigo, Princesita – noto su nariz presionando en mi cuero cabelludo y su fuerte inspiración mientras disfruta de mi olor – porque me deseas tanto como yo a ti – y con sus palabras se presiona más contra mí o siento su erección contra mi trasera y su mano libre subir quemando mi brazo desde el codo hacia el hombro y finalmente en mi cuello.
La pérdida de control no es habitual en mi pero no lo puedo evitar. Cuando Kaidem está cerca mi cuerpo no me obedece a mí, le obedece a él y revela mis instintos más salvajes. Pensamientos que me hacen sonrojar e hinchan mis labios por la perversión de un beso suyo. Cedo porque no puedo no ceder. No tengo opción. Luego me arrepentiré pero ahora no hay control en absoluto y me rindo. Me rindo de la forma más frágil en la que una mujer lo puede hacer. Ante él. Giro mi cabeza dándole acceso a mi cuello y ansiando el tacto de sus labios sobre mi piel. Pasan segundos como horas y la anticipación se traduce en deseo que se acumula agitándose en ondas en todo mi cuerpo. Un suave ronroneo vibra sobre mi piel y me desato. Giro entre sus brazos y busco su rostro con mis manos perdida en la oscuridad.
La luz de emergencia sobre la puerta ofrece una iluminación sutil que marca sus fuertes rasgos y lo hacen sexy como el infierno. Su mirada es satisfecha, me tiene en sus manos y el deseo explota en furia en mi sangre ante su control y su suficiencia. Ve el cambio en mi y sonríe ampliamente derritiéndome por completo. Perdida entre la furia, el deseo y algo más que no se reconocer nos miramos a los ojos y sin darme cuenta estoy devolviéndole su sonrisa y sintiéndome totalmente en casa entre sus brazos.
Mantiene un brazo sosteniendo con firmeza mi cintura a su cintura uniendo nuestras pelvis pero se queda quieto, gracias al cielo. Despacio mueve hacia arriba la otra mano marcando su camino con la presión de sus uñas a lo largo de mi espalda por debajo de mi blusa hasta alcanzar mi nuca que acuna en su mano. Mientras nos mirados. Su sonrisa desaparece en el instante antes de presionar mi cabeza hacia la suya. Poco a poco. La anticipación me está matando. Me va a besar. Me va a besar. Por fin. Me va besar. Por fin. Oh Dios!! Es cierto Kaidem he venido aquí por ti. Solo por verte a ti. Por besarte a ti. Me muero por tus labios. Por tu olor. Por tu sabor. Confesiones silenciosas salen de mis ojos desesperadas porque sé que solo rindiéndome me besará. Solo cuando consiga de mí la respuesta correcta lo hará. Pero no puedo hacerlo. 
Mi mente funciona a mil revoluciones por segundo, colapsará en pocos segundos en el instante en que disminuye su presión sobre mi nuca y no puedo soportar la idea de que me deje ir. No por favor. No me dejes ir  Kaidem.
- Bésame – acabo diciendo en voz alta. Ahora no me importa nada más, solo tenerlo conmigo, entre mis labios y entre mis brazos. Y esta es la señal.
Es salvaje, justo como lo necesito. Sus besos son tan ansiosos como los mios y es doloroso. Chocamos los dientes varias veces y pellizcamos los labios entre pasión y pasión. Noto el sabor intenso de la sangre en mi boca pero no sé si es suya o mío. ¡Qué coño importa ahora!! Lo beso y lo beso. Mis manos nerviosas no saben donde colocarse por mi ansia de tocarlo todo. Su cara, su pelo, sus hombros. Me inclino hacia delante para alcanzarlo mejor y rozar su mejilla, su fuerte mandíbula y su cuello con mis labios con necesidad carnal de saborearlo. Al abalanzarme hacia él trastabilla hacia atrás y tropieza con algo. Ahí se desata el desastre.
Perdemos el equilibrio el hacia atrás y yo hacia delante sobre él. Kaidem golpea fuertemente la repisa detrás de él con su espalda y esta comienza a vibrar y acaba moviéndose hacia delante. Va a caer sobre nosotros. Pero eso no es lo peor, todo lo que hay en ella también. Kaidem recupera el equilibrio sin soltarme de sus brazos en ningún momento y me coloca debajo de él en el caballeroso intento de protegerme de la dolorosa lluvia que amenaza sobre nosotros.
Sin poder evitarlo, la repisa cae hacia delante y acaba chocando con otra colocada justo en frente que se mantiene apoyada en la pared. Ante el choque todo cae sobre nosotros y me preocupa que mi compañero de fatigas recibirá la mayor parte de los impactos de las latas y los objetos más pesados sobre su espalda. El estruendo es ensordecedor y francamente húmedo. Cuando termina Kaidem se pone de pie inmediatamente cogiendo mi mano para levantarme pero un dolor profundo en la cabeza me hace gritar. Al levantarse, parte de mi pelo se ha enganchado en el cinturón de su pantalón y tengo su erección a 10 centímetros de mi rostro. El pelo alborotado y estoy mojada con numerosos fluidos diferentes. Preocupado intenta desenganchar mi pelo de su cinturón mientras me dice palabras tranquilizadoras y me pregunta si estoy bien o si me duele algo. Le informo de lo más evidente y tan nerviosos como yo opta por desabrochar el cinturón para poder desengancharme. En ese instante la puerta del almacén se abre y la luz se enciende. A pesar de que la música sigue sonando fuerte numerosas personas han oído el alboroto y preocupados han buscado la causa del desastre.
Vanessa, Ricando, Alberto, Lion, Amy, Susana… y varios compañeros más de carrera nos miran totalmente anonadados. La situación no podría dar más de sí la verdad. Kaidem se sonroja y doy por supuesto que yo debo de tener la misma apariencia avergonzada como cuando te cazan en casa cogiendo galletas justo antes de comer.
Miro a mi público y sus mandíbulas empiezan a caer cuando cada uno va haciendo sus propias cábalas. Todos empiezan a espurrear risas inoportunas excepto Lion que me mira con ojos duros como el gato que caza al ratón. Intercambia duras miradas con Kaidem también y alguien decide preguntar si necesitamos ayuda.
-No!! Gritamos los dos a la vez y la puerta se cierra.
 Fuera el ambiente es totalmente distendido para algunos, francamente divertido para otros. Dentro la tensión se masca y mi cabello se libera. Me siento apoyando la espalda en la repisa que no se ha derrumbado y Kaidem la mira con recelo y se sienta a mi lado. Comenzamos a reir como locos. Reir, reir y reir. Oh… esto nos viene genial para relajarnos. Entre risas pasa su brazo  sobre mi hombro y me acerca hacia su pecho colocando un suave beso. Allí mi cabeza se siente como en un carrusel por el sube y baja de sus risas pero me siento en casa. Realmente en casa. Y decido quedarme ahí todo el tiempo del mundo. Con su mejilla apoyada en mi cabeza y yo entre sus brazos sintiendo su corazón latir desenfrenado por mi y por lo que le hago sentir.
Suaves golpes en la puerta nos distraen y volvemos de nuestra ensoñación. 
-Chicos es la hora de cerrar… quizás deberían buscar otro lugar – dice Ricardo que no logra amortiguar el sonido de sus risas desde detrás de la puerta.
Nos ponemos de pie y con un solo empujón devuelve la repisa volcada a su lugar y aparta algunas latas del suelo en el camino hacia la puerta. Le ayudo y recogemos un poco el lugar. Me agarra de la mano y planta un casto beso en mis labios que vuelve a tener el efecto glacial en mis músculos y me congela. 
-Princesita, me muero de ganas por destrozar de nuevo el almacén contigo pero por ahora es mejor que  te vayas a casa – sus palabras salen de una mueca parecida a una sonrisa que no alcanza sus ojos.
-¿no quieres que te ayude a recoger esto? – No quiero separarme de ti. Limpiaría el mismo infierno si puedo hacerlo estando contigo.
- quiero, igual que tú – ¿acaso he hablado en voz alta? Dudo. – pero creo que por hoy ya vale de problemas para ti. Tu amigo no parecía muy contento y quizás estén preocupados – ellos siempre están preocupados, pienso. Levanta mi mano con la suya y planta un intenso beso en mi palma cargado de ocultas promesas. Asiento y le devuelvo su gesto sorprendida por la intimidad del momento. Me siento completa y segura aquí, entre sus dedos y entre su piel.
Me suelta y nos miramos perdonándonos el beso de despedida que sabemos que no me dejaría marcharme. Un dolor punzante en el estómago me revela algo que nunca pensé que sentiría. Sé que volveré a verlo y también sé que mi vida sin él ha terminado.
- Te veo Princesita
- Te veo
Mi captor no podía haber predicho mejor lo que me esperaba fuera. Lion tenía un humor de los mil demonios y Amy se lanzó a protegerme de su furia. En realidad pensé que también estaría preocupada pero al parecer no lo había estado hasta que vio a mi amigo dirigirse a mí dispuesto a darme una azotaina. 
-¡Qué cojones haces Dani! – Me ha agarrado del brazo demasiado fuerte y por instinto miro hacia la puerta del almacén agradeciendo que Kaidem siga dentro de lo contrario esto acabaría en una pelea. A tirones me lleva hacia la puerta y yo le sigo con la intención de no llamar demasiado la atención y que nadie avise a mi captor. Fuera todo cambia.
- Basta Lion! Qué cojones haces tú? Suéltame ahora mismo me estás lastimando!!! – con la mirada busco a Amy por ayuda pero se ha quedado dentro. Pese a mi petición no me suelta.
- Te digo que me sueltes Lion- no lo hace. Furiosa con él e incómoda por tener sus manos en mi piel le lanzó una bofetada con mi mano libre que no esperaba, así que no logra esquivarla. Por fin me suelta.
- ¿Por qué has hecho eso?
- Me estabas haciendo daño en el brazo, mañana tendré tu mano marcada y no me gusta nada la idea ¿sabes?
- No ¿Por qué estabas ahí con ese tío? No me esperaba eso de ti Dani – mi mandíbula cae y mis ojos se abren. No puedo creer lo que está diciendo.
- No creo que te interese realmente. Es algo que no me apetece hablar contigo en absoluto – sigue  furioso y esto está fuera de lugar, totalmente.
- Tú nunca haces esas cosas… te has comportado como una … - Buenos reflejos chico, acabas de detener la bofetada del siglo. Pero ahora sujeta mi mano. Yo la sacudo para soltarme.
- ¿cómo qué Lion? ¿cómo una puta? ¡¿eso querías decir? O como una zorra? Que viene más al caso – palidece ante mis palabras y sigo sacudiendo mi mano para que me suelte, al fin lo hace.
- Me gusta Lion. Soy mayorcita y me gusta. Me gusta mucho. No soy ninguna zorra por eso y si no eres capaz de verlo quizás deberías dejar de verme a mí porque no vas a conseguir que deje de buscarlo. No soy nada tuyo y nunca lo he sido - ¿estoy gritando? Si, realmente estoy hablando demasiado alto. Varias parejas frente a la puerta del bar interrumpen sus intercambios amorosos por nuestro alboroto y no puedo evitar sentirme algo avergonzada, de nuevo. La mirada impasible de mi amigo no ayuda a bajar mis ánimos.
- Será mejor que me vaya – dice.
- Sí será lo mejor.
Me resisto a entrar en el bar con este estado de ánimo, “El Cazador” ha tenido bastante show por hoy. Amy sale y me ofrece una cómplice sonrisa que me hace olvidar mi discusión con Lion. Mi amiga es la persona que más cuida de mi. Entrelazamos los brazos y vamos hacia el coche. Mientras me pongo el cinturón atisbo la figura de Kaidem en puerta que levanta una mano para despedirme. Le devuelvo el saludo y agradezco que no haya salido antes mientras discutía con mi demasiado protector “amigo mayor”. De nuevo, el pellizco en el estómago me recuerda que no  estaré completa de nuevo hasta que vuelva a tener su piel contra la mía. Me voy excitada por él y segura de que estará ahí mañana. Es extraño. Ya lidiaré con eso mañana.
Este fue el comienzo de mi relación con mi marido. Ahora tenemos dos hijos, dos chicos. Lion es el padrino del mayor junto con Amy. Empezamos a tropezones pero cuando escogimos una casa para vivir, la compramos con despensa.

Autora: Fátima Ruiz (Hadha Kaidem)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Piano sin voz


La vida toma caminos muy diversos y si bien las clases de música no dieron resultado en cuanto a apreciar buena música, el cine lo ha hecho por él. Para mí, el piano en este tema es la voz. Si cierras los ojos puedes escuchar la historia. Inténtalo!!!




Gracias a Victor Hugo Peña Flores y a su canal en Youtube 

El globo


Los sueños son como globos infantiles. están sujetos mientras sujetamos la cuerdecita y en cuanto nos despistamos y miramos a otro lado, se nos escapan de las manos.La pena de verlo volar nos abraza y lloramos su pérdida. lloramos y lloramos mientras lo vemos subir y subir  y desaparecer. 


Pero curiosamente, los dejamos ahí olivados hasta que vemos los globos atados a las muñecas de los demás. En ese momento ocurren dos cosas y tenemos a dos tipos de personas:    


    - Los que vuelven la vista al cielo y vuelven al punto de partida. Miran su mano vacía y vuelven a mirar al cielo mientras se lastima y llora el globo perdido. Y por otro lado están los inteligentes.    


    - Los que van y compran un nuevo globo, blanquito e impoluto y dibujar en él su sueño de nuevo. Escriben alto y claro "Quiero ser madre" y atan con 5 nudos su globo a su mano. Este es mi globo:




¿tú tienes uno?

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Éxito!!


¿Qué necesitamos para tener éxito en la vida princesa?. Un poco de suerte ¿o mucha?. Tenacidad, quizás.  ¿Y si vamos más allá? ¿Y si pensamos en el éxito?
La vida está llena de subidas y bajadas que acaban siempre equilibradas. Tenemos éxitos y tenemos fracasos en la misma medida en que vemos la botella medio llena o medio vacía.

Hay quién dice por ahí que proyectamos nuestros miedos en los acontecimientos importantes de nuestras vidas, por ejemplo. Si tenemos miedo a que algo malo ocurra: perder el trabajo, tener un accidente etc… y dedicamos nuestra mente a pensar en ello y profundizar en las sensaciones negativas que nos producirían, estamos forzando la situación al desastre. De algún modo podrían decirte que los manos pensamientos atraen a la mala suerte. Pero yo te propongo algo… ¡y si el verdadero fracaso es la pérdida de tiempo!!

¿No lo entiendes? Vamos a ver cómo puedo ayudarte. Da igual quien teje los hilos de nuestro destino. Ni siquiera me importa el libre albedrío. Lo único importante es lo que hacemos con el tiempo que tenemos, y perderlo invirtiéndolo en fomentar y abrigar nuestros miedos y el mayor y más fatídico de los fracasos. NO PIERDAS EL TIEMPO Mi Princesa!! No lo hagas.

Ama y vive sintiendo pero jamás temiendo. Vale mil veces más llorar por amar o haber amado que quedarse sola y llorar por otros porque no hemos sido valientes para entregarnos a otros. No ames a quién te ama, sólo AMA. Ama a tus amigos cuando te decepcionen y no tengas miedo por si vuelven a hacerlo. Ama a tu padre y perdónalo por fracasar estrepitosamente por vivir con tanto miedo a perderte. Encuentra a tu hombre y entrégate a él, confíale tu vida sin miedo porque solo así podrás saber cuánto ame a tu padre y la valiosa luz que iluminó nuestras vidas cuando tú naciste.

No importa en qué creas. No importa el dios al que sigas o la ideología que acuñes. No importa si vives como lobo, como persona o como murciélago de las tinieblas, como Peter Pan o el Capitán Garfio, sólo vive. Porque solo tendrás éxito si vives sin miedo.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Os quiero a todas chicas!

A pesar de que las palabras que os voy a dedicar hoy se alejan bastante de "Cartas de mamá", llevo varios días pensando en ello y ha llegado el momento de ponerlo en orden.

Para cualquier adolescente, la vida entre los 14 y los 18 se complica bastante. En mi caso fue así. Pero lo importante aquí es que lo he olvidado.

Sí, literalmente, lo he olvidado casi todo: supongo que tanto lo bueno como lo malo. Y creedme cuando os digo que no es falta de memoria sino una defensa instintiva para la supervivencia. Puedo decir abiertamente que me he adaptado al medio. He recuperado relación con algunas amigas de la infancia y al estar con ellas me he dado cuenta de la magnitud de lagunas que he ido construyendo con el paso de los años.

Sé que habrá quién opine que esto no es bueno, que lo he evitado, no lo he solucionado (lo digo por tí Maite) Yo sinceramente creo que ya he sufrido suficiente y perder a mi bebé a afinado mis límites perfilando la lista de lo que es importante y lo que no lo es. Siempre he sabido que soy fruto de los acontecimientos que me han acontecido, especialmente de los negativos y soy quién soy por los obstáculos que he saltado Y ESTOY ORGULLOSA DE ELLO. Ahora además sé que el recuerdo de estos obstáculos pasados no se va molestar de ahora en adelante.

Pero me surge una nueva pregunta: ¿podré disfrutar de las personas que compartieron conmigo los días que he olvidado? ¿podré perdonarlas por no ayudarme? sé que eran tan niñas como yo pero... ¿podré hacerlo? Espero que sí, porque en mi lista de las cosas importantes están las personas buenas, no solo las que no son culpables.

Os quiero a todas chicas!

pd: Aunque después de esta historia alguna haya caído definitivamente en el camino. En cariño de aquellos días persiste, el de los últimos 7 no.

viernes, 21 de septiembre de 2012

¿Te hace feliz tu pareja! No, yo soy feliz

Todos conocemos Facebook y esta entrada me encantó así que la pongo aquí para compartirla con vosotros y para recordármelo a mí misma.  Así es como se ama sanamente. Eso pienso.


¿TE HACE FELIZ TU PAREJA? 


En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a un Hombre:

-' ¿Te hace feliz tu esposa? ', ¿Verdaderamente te hace feliz?



En ese momento la esposa levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposo diría que sí, pués el jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo el esposo respondió con un rotundo - 'No...... No me hace feliz'
Y ante el asombro de la mujer... Continuó:
- 'No me hace feliz......... ¡Yo soy feliz!... El que yo sea feliz o no, eso no depende de ella, sino de mí. Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad.

Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera... De alguna persona, cosa... ó circunstancia.... Sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.
Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente....... el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo...

'experiencias' , amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice:

- No puedo ser feliz... Porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró...

Pero... Lo que no sabes es que.... PUEDES SER FELIZ......
aunque... Estés enfermo,
aunque... Haga calor,
aunque... No tengas dinero,
aunque... Alguien te haya insultado,
aunque... Alguien no te amó ,
o no te haya valorado.
La vida es como andar en bicicleta,.....
te caes, solo si dejas de pedalear




SER FELIZ ES.... UNA ACTITUD ANTE LA VIDA
QUE CADA UNO DECIDE...!! 









jueves, 20 de septiembre de 2012

La fábula del Tren Perdido.

Cuenta la Leyenda de un Tren Fantasma que recoge almas en las estaciones para llevarlas al cielo. En este tren solo se pueden subir los que compraron su billete pero... por alguna razón muchas veces va vacío. ¿Quién lo cuenta? Pues esta historia solo la pueden contar los que lo vieron partir sin tomarlo pensando que volvería a pasar. Pero estos mismos son los que cuentan que el Tren que muchas veces va vacío nunca vuelve a pasar por la misma estación.

Caminando caminando me encontré en el camino correcto. Y sin darme cuenta he entendido que hay trenes en la vida que solo pasan una vez, y nunca más. Ante ello, lo único que podemos hacer es seguir probando con el tren adecuado y para eso amiga, hay que ir a la estación. Parece un poco complicado lo sé, yo y mi retórica retorcida y humor único, el mío.

Pasan tantas cosas que no podemos controlar. Tantas que nos hacen des-centrarnos y perder el equilibrio que solo nos queda el consuelo de culpar a la casualidad y el azar. 

Si, es verdad el azar hace mucho pero prefiero pensar que lo malo viene solo, sin quererlo, así por un sorteo injusto. pero lo bueno podemos buscarlo, lograrlo, alcanzarlo, conseguirlo o capturarlo. Las oportunidades nos brindan decisiones acertadas y erróneas pero cualquiera de ellas nos lleva en movimiento hacia otro lugar.

En definitiva podemos equivocarnos, podemos caer pero nunca, nunca nos podemos detener.

Nunca tomaremos el tren adecuado si no vamos nunca a la Estación de Tren ¿No es cierto? Aquí lo único que no esta muy claro es a qué estación hay que ir. Para saberlo hay que vivir, no basta con sobrevivir.

Espero que os sirva un abrazo.

jueves, 14 de junio de 2012

Decido no quererte

Algunos ya conocéis el  gran proyecto que me tiene obsesionada. Os dejo con otro fragmento de la novela "Sobrevivir entre Leyendas"


Me sentía incomprendida por él. Realmente sola. Tenía tanto miedo que me decepcionara que la ansiedad me oprimía el pecho  hasta ahogarme en mi a muerte imaginaria. Protegiéndome de mí misma evitaría el dolor, evitaría mi dolor.

Contar la verdad a Yoel me convertiría en alguien trasparente para él y podría ver más allá de mi fachada dura y empedrada, en consecuencia, esto sería peligroso para mí. Me dejaría a su merced y estaría sujeta a su juicio y a su aprobación. No estaba acostumbrada a sentirme tan indefensa, en realidad no estaba acostumbrado al tipo de dolor que surge de la necesidad en una relación de pareja.

Yo lo quiero, lo sé. Pero los sentimientos reales en una pareja están lejos del estereotipo de amor eterno cinematográfico, marcado por los desastres y donde el sufrimiento siempre va dirigido a un superfinal feliz en que comen faisán y son felices para siempre.

En contrapartida, yo soy un monstruo acomplejado empeñado en hacer mi vida un paseo alegre pero sin poder quitar las piedras que entorpecen los caminos ni drenar los charcos donde se me clavan los pies pesados como  carros de grano. Solo soy un monstruo sin futuro que además ahora se ha enamorado de alguien imposible.

No soporto esta debilidad ni esta dependencia. Necesitar de su cariño para descansar mejor cada noche o que comparta mi secreto para poder seguir siendo yo misma crea en mí, sentimientos encontrados. Es extraño, sé que estoy enamorada pero no pienso colocarlo en mi vida. No hay un lugar para él porque todo está ocupado. Mi corazón se ha ido estructurando como el muro infranqueable de un castillo medieval.

Le besé la primera vez y supe que estaba enamorada. La segunda vez que nos besamos puede ver que aquello sería imposible de controlar si no lo detenía a tiempo. De cualquier modo determiné que no voy a tolerar que Kaidem sea una necesidad para mí.  No me voy a dejar amarlo, este es mi plan. A ver qué tal me va.

Pedir que me entiendas es como pedir al fuego que no queme

Así de claro es, pedir que me entiendas es como pedir al fuego que no queme. Y aquí estamos así y de este modo.

Es muy triste no compartir algo bonito con la persona que quieres porque sabes que no lo va a valorar y te vas a sentir mal. Así es como están las cosas. Prefiero no compartirlo contigo para que no se de el momento en que a ti te importe tres pepinos y yo me enfade. Es triste pero es mejor que no sepas nada. No tengo más ganas de escribir hoy. Es todo una mierda y yo me siento mal.

martes, 12 de junio de 2012

No cedo pero te quiero

Hoy es un día de esos en los que me siento fuerte y valiente, y por eso voy a compartir con vosotros algo importante para mí. Aquí os va un fragmento de "Sobrevivir entre leyendas". Una novela de amor, rarezas y desastres que me roba el sueño.

De nuevo volví a casa desde las clases y al pasar junto al bosque allí estaba él. Mirándome con esos ojos tristes de gatito herido rogando un poco de atención.

- cualquier día te vas a enfermar por estar tanto tiempo al sol
- cualquier cosa por tí, ya lo sabes -. Por descontado, me había vuelto a sonrojar. Lo necesitaba, necesitaba encontrarlo aquí cada día para sentirme tan querida y notar el cariño en su mirada. Siempre me he sentido querida en cierto modo, pero esto es diferente, es un cariño y una admiración a la que ni el corazón más duro puede negarse.
- ¿qué tal la mañana? - continuó.
- como siempre, aburrida. excepto cuando la profesora de biología a comenzado a hablar sola y a gritar furiosa porque alguien había dejado la puerta de clase abierta. La verdad es que ha sido un poco raro pero bastante divertido - sonrío, como siempre.
- si, parece divertido... - es una opinión algo escueta para lo que me tiene acostumbrada.
- y tú.. ¿qué tal? - parece algo triste hoy.
- bueno, en realidad no he tenido una buena mañana, ha sido algo complicada -
-¿qué ha ocurrido?
- problemas con los compañeros - no podía negarme que estaba algo nervioso, ahora al menos sabía por qué.
- puedo ayudarte?? - pregunte, en verdad quería hacerlo.
me miro directamente a los ojos y me parecía ver que alzaba su mano hacia mi rostro pero al final no llegó
- ya me ayudas estando aquí conmigo -.
- ok pero creo que estas sacando demasiado partido a tu comodín de gatito herido, te estás mal acostumbrando chico - muy bien, había conseguido sacarle de nuevo una sonrisa, esto se me daba muy bien. respondí a su sonrisa y volví a quedarme algo imnotizada por la enfusividad de su mirada. Me encanta.

Caminamos juntos dando un gran rodeo hasta casa como era costumbre en las últimos días. continuamos haciéndonos bromas y logrando que los minutos pasaran como segundos entre nosotros y de pronto, me cogió la mano. Me quedé paralizada solo por un segundo, y al siguiente, me parecía lo más natural y maravilloso del mundo. Paseaba con él de la mano y me sentía realmente bien, completa e incluso orgullosa de él y de su compañía.

Con su dedo pulgar acariciaba mi mano al mismo ritmo que latía mi corazón. Me provocó curiosidad cómo lo conseguía pero me dejé llever y solo disfruté de su compañía y de sus caricias. Joel no paraba de ofrecerme cariño y me estaba acostumbrando a él.


Pasear con Yoel de la mano me parecía algo tan extraño como cómodo. Incluso me costaba recordar cómo era pasear juntos con nuestras manos separadas. Disfrutamos juntos hasta llegar a casa. Yoel se colocó delante de mí y esperé el amago de caricia al que estaba acostumbrada. Pero esta vez su mano sí subió hasta mi mejilla sin detenerse. Su palma derecha se colocó a solo dos centímetros de mi piel y pude sentir su calor y las chispas que saltaban pidiéndome que me acercara un poco más a ella. Subí mi mirada, hasta ahora despistada a la altura de su pecho, me encontré con la suya y mi cuerpo resolvió la distancia entre nosotros sin pedirme permiso. Mi cabeza se inclinó hasta su mano y su trato no pudo ser más  cálido ni más maravilloso de lo que había soñado nunca. Es desesperante buscar las palabras para estas sensaciones, ninguna de ellas puede mostrar la realidad con justicia. Puede que no se trate de sensaciones que se puedan expresar o comprender, quizás solo se puedan sentir o recordar.

Mi rostro se meció en su mano hasta que noté el profundo olor de su mano cerca de mi boca. Su olor se transformó en deseo. Deseo por estar tan cerca de él como pueden estarlo un hombre y una mujer. Una oleada de calor me inundó desde la boca del estómago hasta las extremidades y mi corazón palpitaba intensamente, hasta sentir como la sangre golpeaba mi rostro empujándome hacia él.

Cerré los ojos concentrándome en su tacto. En cómo su caricia me estaba haciando desvocarme y solo los abrí cuando su mano se deslizó hacia abajo buscando mi cuello. El calor en mí aumentaba según su mano descendía hacia mi espalda. Diez segundos que me parecieron horas. Cada segundo notaba más calor. La situación se volvía incontrolable para mí.

Su mano se detuvo al final de mi espalda y volví a encontrar sus ojos en busca de una explicación. Me miraba con deseo. Con un deseo solo comparable al que él podría ver en mis ojos. Le sonreí y me devolvió un poco más  enfusiba. Podía sentir que estaba feliz por tenerme así. ¿Por qué no me besaba de una vez? Debió notar la confusión en mi rostro porque sonrió de nuevo mordiéndose ese labio carnoso y suave que estaba deseando probar de nuevo.

Presionó la mano que había colocado en mi espalda y dejé que me acercara a su pecho. Notarlo aún más cerca es... indescriptible. La falta de distancia logró su cometido y mirándolo atisvé su picardía al darse cuenta de que mi deseo era la travesura que el gatito herido había obrado sin darme cuenta.

Provocando que me besara me estiracé un poco. Alcanzar esos labios me estaba haciendo arden en mi propia piel. Siguió sonrienda y allí encontré mi tope. Estaba jugando conmigo e iba a presentar formalamente mi queja. Herida por su juego reuní fuerzas para alejarme de él y esto lo disparó.

Todas mis quejas y mi enojo desaparecieron al contacto con su piel. Dejó de vercer el deseo para que llegara la necesidad del otro.  Así le besé, con necesidad de él y así mismo me respondío. Su lengua, mi lengua, sus labios, mis labios, todos ellos se entremezclaron encajando de una forma tan perfecta que pensar en ello me trasporta a ese mismo instante con la misma intensidad. La nueva necesidad era reducir aún más la distancia entre nosostros.

No sé cuánto tiempo había pasado cuando Yoel decidió  cambiar el ritmo de nuestro beso sin restarle intensidad. Separamos nuestros  rostros solo para observarnos y lo que ví, me encantó. Debía estar totalmente enamorada porque al mirar su cara me parecía un sueño. Un recuerdo agradable, familiar y precioso. No puedo saber qué sentía Yoel, pero podría jurar que sentía algo semejante. Con su mirada buscaba algo dentro de mí: la eternidad. Lo mismo que yo buscaba en los suyos.

Lo beso de nuevo con cariño sintiéndome tan feliz que debía tener cara de tonta. Abre la boca como si fuera a decir algo pero acaba besándome en la frente, un beso fuerte e interminable que me deja demasiado tiempo para pensar ¿qué iba a decirme?.

Dejó sus labios marcados en mi frente para acurrucuarse en mi hombro y esconder su rostro en el colchón formado por mi cuello y mi clavícula ¡Oh! esto me dejaba aún más tiempo para pensar, ¿qué está ocurriendo?.

Mi percepción del tiempo últimamente estaba dejando bastante que desear pero... creo que estuvo allí al menos 5 minutos. No quise despertarme de este sueño, quise quedarme allí para él, para siempre. Evité moverme tanto, que mis músculos empezaron a entumecerse así que me dio tiempo de concentrarme en él. Los latidos de su corazón se desbocaban:  tun,   tun,  tun... tun,tun,tun,tun,tun... Algo debía estar atormentándolo por dentro porque no podía controlarse. Lo mismo se desbocaba que volvía a su ser, así se mantuvo todo el rato. ¿Estaría arrepentido de lo que acababa de ocurrir? ¿había sido demasiado... algo? ¿habría hecho algo mal? Todo esto me estaba preocupando bastante.

De pronto ocurrió lo inesperado. Por fin Yoel salió de su escondite, relativamente. Evitando mirarme a la cara me dijo:

- Eh... Dani... yo -
- ¡Por Dios Yoel, dí algo de una vez!- estaba preocupada y era muy fácil sacarme de mis casillas en este estado
- Te veo mañana- sentenció.

Me dejó con la boca abierta y mi postura compuesta esperando cualquier explicación más allá de su sentencia, pero nada. Allí estaba yo, viendo cómo se iba por dirección contraria a la de otros días y a una velocidad de vértigo. El tiempo volvió a su ritmo normal y me entró el pánico.

- !Algo he hecho mal! lo he estropeado todo! - seguí pensando para mí. Él también quería besarme, lo he sentido, ¿qué ha ocurrido? ¡no lo entiendo! ¿por qué se ha ido?.

Anonadada y confusa, no sabría definir con exactitud cómo me quedé allí de pie, mirándolo ir. Además caminaba hacia el bosque así que no podría esconderme allí. No me quedaba más opción que ir a casa.
Aceleré el paso y estuve en casa en un pis-pas. Intenté sujetas mis emociones hasta llegar a mi dormitorio y que nadie en casa notara mis rarezas. Al llegar a él, todo se volvió gris. Como era costumbre en mí logré convertir la pena y las ganas de llorar y rabia y reacción. Hablaba sola:

- Este tío es imbécil ¿qué se ha creido? Juega conmigo a "te beso- no te beso" y una vez que lo hace se queda encasquillado, bloqueado y se marcha sin decirme nada. ¿Y qué quieres que te diga Daniela? (a mí misma) - tía, lo siento besas fatal y no salgo a correr porque me duelen los pies. O. - lo siento, pensé que podría jugar más tiempo contigo, has sido demasiado fácil, Chao Bambina!

Para conseguir que mi mundo siguiera tal cual estaba antes de que Yoel apareciera lo convertí en un idiota que me había tomado el pelo como tantos. Algo que aparcar  y de lo que aprender para que no se volviera a repetir. Confiar en Yoel había sido un error. Un error más para mi cajón de  meteduras de pata. Como siempre, voy a seguir hacia delante porque ningún chico guapo y delicioso (podía corroborarlo) iba a convertir mis días en algo oscuro. No volveré a verlo. Mañana pediré a mi hermano que me recoja en la universidad, seguro que puedo hacer algo a cambio para que no ponga muchas pegas. Entre sollozos, rabia, cansancio y mi muy mullidita cama ne quedé dormida pensando en que no volvería a ver a Yoel, y por supuesto, no volvería a estar a su merced. Me había hecho sentirme mal y no iba a permitir que volviera a hacerlo.



Al verlo marchar, mi orgullo de mujer me había gritado ofendido. No está bien depender de los ojos de un hombre para terminar bien mis días. Antes de llegar este magnífico príncipe en su caballo yo me bastaba solita para hacer de cada día el mejor posible, con o sin ojos tiernos. Mi muralla se derriba. Siento miedo. Si mi muralla cae me convertiré en la loba tonta y acomplejada que fue mi madre. Yo soy una loba que debe cuidar de si misma, no me queda tiempo para boberías.

siento miedo al sentirme tan débil ante él, y eso no me gusta. Debo cuidarme y defenderme de estas moñerías porque no van conmigo. yo estoy por encima de los hombres y del amor porque no los necesito para llenar mi vida. He podido vivir sin mi padre y puedo seguir sin otra figura que me controle o finja protegerme mientras me miento y me engaña  como a las más tonta. sé perfectamente que hablo de mi padre, pero al fin y al cabo, así me he ido bien y pienso seguir cuidando de mi misma.

Pero, sería tan lindo estar equivocada. Sería maravilloso poder vivir las historias de amor, pasión y felicidad que hay en la biblioteca de la universidad. Sería maravilloso no ser quién soy y no llevar toda la vida intentando convencerme de que todo está bien. Ojalá fuera capaz de luchar para cambiar mi destino y dejar de hacerlo para que solo sea un poco menos duro.


Me desperté algo más agotada si cabía, la almohada estaba empapada y me picaban los ojos. Había estado llorando mientras dormía, lo supe en cuanto sentí el nudo en el estómago. Es imposible, lo supe. Es demasiado tarde. Pensar en no volver a verle me había provocado mil veces más dolor que su actitud esta tarde. Estaba tan enamorada de él que no había remedio alguno.

La rabia había desaparecido y estaba preocupada por él ¿qué le habría pasado? Cuando lo encontré por la tarde ya parecía preocupado por algo. Desde esta nueva calma, estaba segura de que el había querido todo lo que había ocurrido entre nosotros tanto como yo, había podido ver felicidad en su rostro.Había visto amor en él, más allá del cariño. Había algo más de lo que estaba segura, al día siguiente lo vería, me saltaría la última clase para verlo antes y preguntarle. Seguro que podía sacarle algunas sonrisas y hacer que se sienta bien y confíe en mí ya que, aunque él no sienta lo mismo por mí yo voy a estar ahí para él. Pero me quedaba por descubrir una nueva capa en mi corazón, amar a alguien sin demostrarlo tenía duras consecuencias.
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sábado, 9 de junio de 2012

suelto el clavo que me quema

A golpes de vista y a golpes literales vas aprendiendo que la vida no te da lo que deseas, solo te da lo que a ella le viene de la realísima gana. En fin, que no nos queda más que jodernos y tirar con lo que quede aceptando que lo que no está, no solo no está sino que puede que no llegue.

Vuelvo  a esperar por la voluntad incontrolada y el antojo de la bruja de la suerte. Vuelvo a resignarme por lo que no voy a tener y suelto el clavo ardiendo que me está quemando el alma.

Por primera vez desde hace 6 meses comienzo a sentirme como antes. La parte mala, me siento mal. La parte buena, me siento yo, no yo sufriendo por lo que no tengo.

No voy a decir que sea lo que Dios quiera porque no estoy de acuerdo con él. Pero mande quién mande, que sea lo que tenga que ser que sigo queriendo dejar de llorar y caminar hacia delante.

Yo soy tu destino

Las palabras que hoy me atan, serán las únicas capaces de liberarme mañana.


- Buenos días Daniela!!- que bien sonaba mi nombre en sus labios - ¿has tenido problemas en casa por lo de anoche?-
- No, no te preocupes, no ha pasado nada. Amy no se ha chivado y nadie se dio cuenta de que llegué pasada la hora.
- Bien, me alegro. Estaba preocupado pensando que quizás te habría causado algún problema en casa... - de pronto guardó silencio, juraría que iba a decir algo pero se contuvo en el último segundo. Mejor así, tan solo recordar sus palabras de ayer o pensar en que quizás las repita me hacía encenderme de nuevo.
- Creo que me equivoqué. - soltó de pronto, no puede evitar girarme y mirarle a la cara intrigada por su declaración.
-¿ A qué te refieres? - le pregunté, posiblemente asustada por su determinación.
- He estado pensando y quizás  he malinterpretado tu manera de actuar conmigo. -

Podía comprender sus dudas, él me había abierto sus sentimientos y yo no le había dicho nada sobre mí.

- Cuando te dije ayer eso... pues... que quiero pasar más tiempo contigo... porque... ya sabes... - nunca lo había visto así de nervioso, ni siquiera anoche. - No debí hacerlo, ¡lo siento! - sentenció con gesto firme.

Se me escaparon las palabras sin pensarlas, nada raro en mí; -¿ Te has arrepentido o es que acaso no era cierto? - pregunté molesta. Miles de ideas golpeaban mi cabeza, ya sabía que esto pasaría, solo era una estratagema para que me quedara con él en su cuarto y a saber qué más. Una pena enorme me oprimió el pecho, habría hecho bien en protegerme de sus palabras, era como todos.

Escondida en mi mundo y en el lazo que habían hecho los dedos de mis manos no me dí cuenta de su rostro tierno mirandome con media sonrisa burlona ante mis frustración. Usó dos dedos de su mano para levantar mi barbilla y obligarme a encontrarme de nuevo con él. Ahora podía saber cómo me estaba mirando mientras sufría, porque aún lo seguía haciendo.

- No me he arrepentido Daniela, bajo ningún concepto voy a ocultar ni a negar que estoy enamorado de ti en una medida incalculable que ni yo mismo me explico... lo que pasa es que yo pensé que tú sentías algo por mí y es ahí donde creo que me he equivocado.

- ¿ Por qué has pensado así? quiero decir... ¿por qué piensas que estás equivocado? - pregunté haciéndome bastante la tonta.

- Dani - me dijo sonriendo mientras suavemente acariciaba mi mejilla, por cierto, húmeda la última vez que la vió - saliste corriendo de mi casa-. Cierto, pensé. - Caminaste 8 kilómetros de noche hasta llegar al bosque y desapareciste. Solo he podido dormir algo porque te vi entrar en casa pasadas las 2 de la madrugada.

Me quedé sin palabras, no me había dado cuenta de que estaba allí y no se me ocurrió que me siguiera. La verdad tampoco pensé en ningún momento que todo esto podía ser difícil para él también. Nunca me había puesto e su lugar. Solo alcancé a decir tonterías e idioteces en lo que quedaba de día.

- Verás yo...
- No necesito que me digas nada más - me interrumpió. Menos mal, no sabía qué decirle, pero él sí.- Sólo he venido a despedirme de tí -.

Me olvidé de respirar y un dolor tan fuerte me presionó el pecho que sentí como si una garra me arrancara el alma en un zarpazo lento y doloroso, tragué saliva y por si acaso, alcé mi muro de nuevo repitiendo viejos errores.

- Por mí como si te vas a Rusia. Eres libre de ir a dónde quieras, ya te dije que no me gustan las ataduras, y tampoco las quiero para tí. Ayer me fuí porque me daba pena decirte que yo no siento nada por tí. Eres divertido y muy guapo pero no quiero estar contigo. Yo no soy de esas - acabé susurrando.

El silencio tras mis duras palabras se mantuvo un par de minutos que para mí fueron horas intentando no ceder y pensando en el daño que le había hecho, sin caer en la cuenta del que me hacía a mí misma.

- Entonces, si tan poco significo para tí... ¿por qué estás llorando como una niña pequeña? - su pregunta me dejó congelada. Pero mi reacción le dejó congelado a él, bueno esto es un decir, hay fríos que queman.

Me lancé a sus brazos y le besé como no he besado a nadie en la vida. No existen palabras en este mundo capaz de expresar cómo sentí aquel primer beso con Yoel. Sus labios gruesos y carnosos se fundían con los mios de una forma asfixiante. Lo besé con necesidad, con pasión. Le agarré del pelo para que no me soltara jamás, intentando y luchando para que este momento no acabara. No recuerdo qué pensaba mientras le besaba, en realidad no creo que pensara en nada. A pesar de estar en mi forma humana, mis sentidos se activaron y mis sensaciones alcanzaron niveles inimaginables. Su cuerpo junto al mío establecieron su propio clima y la temperatura subió de forma alarmante. Dejé de besarle solo para mirarle a los ojos y decirle... no, no pude decir nada. Mantuvo mi mirada durante algunos segundos  y me acunó sobre su pecho mientras jadeántes intentábamos recobrar nuestra respiración y la voluntad de nuestros actos. Allí, en el mismo cielo, escuchaba los latidos de su corazón: bum, bum , bum ... aún mas rápidos y necesitados que los míos. Comencé a colocar cada cosa en su lugar...

- No!! esto no puede ser!! Es imposible!!
- Daniela para ya!! No todo necesita una explicación. Yo no voy a hacerte daño, deja de luchar en contra de lo que sientes y déjame amarte porque te necesito más que al aire que respiro. YO SOY TU DESTINO.

Pero... ¿cómo podía decirme eso? No sabía lo que decía. Yo no tenía futuro solo días que se seguían unos a otros. Una oleada de pena y otra de furia me golpearon, las capee como pude.

- Tú no sabes nada mi Yoel..  ¿qué puedes hacer tú en mi destino?! nada, Yoel. No creas que puedes decidir sobre mi porque nos hayamos besado porque mi destino solo lo escribo yo ( y ya lo había hecho) -. Ahora me avergüenzo pero, de nuevo, había vuelto a ofender y maltratar a la persona que más había amado  en mi vida, es más, a la única que había amado así en mi vida.

A pesar de ello me fue a besar en la frente y yo me aparté de su lado con un gesto brusco.

- Sé que estás pasando por un momento muy difícil para ti y puedo imaginar tu confusión, pero ahora... ahora que sé que tú sí sientes algo por mí, voy a ser paciente. Esperaré por tí el tiempo que sea necesario.

Su gesto, sus ojos reflejaban un gran dolor cuando mirando hacia el bosque sobre mi cabeza dijo algo más... - pero, hay cosas que el amor más grande sí que puede cambiar. Quizás con más motivo aún debo irme, este camino debes recorrerlo sola -. Confundida por sus palabras busqué su mirada y adiviné lo que en unos segundos sería una amplia sonrisa mientras me levantaba del suelo por la cintura y giraba sobre nuestra posición en contra de mi voluntad. Lo dejé disfrutar compartiendo su alegría hasta que decidió devolverme al suelo. Me soltó y me hipnotizó de nuevo -Saber que me necesitas tanto como yo a tí me hará el viaje mucho menos doloroso-. Me quedé allí con él, disfrutándolo y sin decir nada. Esta boca mia tenía la mala costumbre de decir lo contrario a lo que deseaba, y Yoel no se merecía más daño hoy.

Ante esta nube de declaraciones, promesas y verdades que me habían desarmado mi perfecto, estrucuturado y seguro mundo de emociones controladas solo acerté a preguntar:

-¿cuándo volverás?
- Sólo cuando tú estés lista para luchar conmigo. Sólo entonces podré volver porque sólo entonces podrás creer todo lo que tengo que contarte.
- Yoel... ¿ por qué estás tan seguro de todo? a veces hablas como si tuvieras todas las respuestas y me desconciertas. No, más bien me hace entrar en cólera sentir que tienes más control sobre mi vida que yo misma -
- Daniela, puedes confiar en mí - me abrazó con fuerza.
- Es muy difícil lo que me pides, especialmente para mí - levanté la mirada para que comprendiera mi duda pero en sus ojos vi la certeza de sus palabras y la oportunidad que me brindaba - Lo voy a hacer Yoel, voy a confiar en tí. Volvimos a besamos perfeccionando el particular idioma de los besos en los enamorados.

Tras esta conversación me sentía aturdida. Nos sentamos uno junto a otro cogidos de la mano. Quise mirarle de nuevo a los ojos de nuevo y pedirle que no se fuera, que lo amaba. Pero no estaba preparada. Mi  gran paso de hoy había sido abrirme a él y demostrarle mis sentimientos confiando además ciegamente en sus palabras. Decir que lo amaba en voz alta y que se había convertido en mi mayor debilidad era aún demasiado difícil. Hablamos durante largo rato allí sentados apretando nuestras manos y compartiendo el calor. Hablamos sobre él y sobre mí. En los que habíamos hecho a lo largo del día y algo sobre nuestros gustos y nuestras aficiones sin poder evitar la sensación de conocernos desde hace años. En Yoel, todo me parecía sorprendente y familiar a la vez.

Tras unos segundos de silencio, se acercó  y me besó en la frente de nuevo, con tal intensidad que pude sentir su dolor en mi piel. El dolor por su partida. Darme cuenta de que había llegado el momento de perderlo volvió a girar el mundo bajo mis pies. Todo comenzó a dar vueltas y sin saber cómo ni por qué, mi consciencia y yo nos separamos. Una parte de mí se fue con él. Esa fue la última vez que vía a Yoel y el primer día del resto de mi vida.




















miércoles, 6 de junio de 2012

hacia dentro

Hay días que no tenemos ganas ni de respirar y sin embargo, hay días que respiramos sin darnos cuenta. Es difícil de explicar, pero tan solo ocurre de este modo.

En ocasiones las cosas no cuadran. Lo tenemos todo y no somos capaces de sonreír y a veces, cuando no tenemos nada sacamos carcajadas de lugares y frases insospechadas. Pero cuanto más sonrío más sola me siento. Es como si me alejara,como si fuera en una barca de vela que se aleja de la orilla con solo mi respiración. Lejos, más y más lejos. Hacia dentro.

Quizás, lo que ocurre es que, cuánto más sonrío, más estoy guardando. Quizás, sólo quizás.

Y entonces, cuando menos te lo esperas, estás pidiendo ayuda para flotar porque estás hundida y rendida. Rendida porque nada depende del esfuerzo, solo de la suerte. De la te toca, que no suele ser buena. nada depende del deseo ni de la necesidad, solo del capricho del destino que se empeña en empozoñarnos en la envidia del desequilibrio, porque otros tienen lo que deseamos. Porque no tenemos lo que queremos.

Y entonces, te rindes y cuando te ves al fondo te aferras a la esperanza de la resurrección para ver que de nuevo, mil veces renacida, te toca vivir siempre la misma vida. Una y otra vez. Una y otra vez.

De nuevo, miles de lágrimas hasta llegar al momento de "esta es mi vida y tengo que hacer con ella lo que pueda, tengo que vivirla". Y de nuevo volvemos a los mismo, a convertir cada oportunidad en la mejor y en la definitiva llevando el concepto de vivir un poco más allá de la supervivencia. Volando cada vez junto al Ave Fénix y luchando por supervivir, que sobrevivir ya sabemos hacerlo.

jueves, 17 de mayo de 2012

mejor supervivir

Soy de las que piensa que para amar y ser amada, vivir con pasión y ser recordada, no es suficiente con sobrevivir, hay que supervivir. Soy Daniela y esta es mi historia.

Tengo 17 años y siempre he sentido que mi destino esta marcado, su rumbo está fijado así como el final de mi camino. Es algo que me resulta incuestionable. Poco a poco sabréis por qué. A pesar de ello intento sacar partido a esta posibilidad y jugar de la mejor manera mis cartas, quiero jugar la partida de mi vida.

- Dani!! levántate de una vez!! todos los días la misma historia contigo!! Alguna vez vas a aprender a llevar tu vida tú sola!!- ¿quién no ha escuchado esto alguna vez? - Si mamá!! ya voy!! - respondí sin demasiado entusiasmo.

demasiado ofuscada para pensar

no sé por qué hoy me siento así, demasiado ofuscada para pensar. una musaraña oscura y pesada se posa sobre mi cabeza y no me deja levantarla. La llevo agachada como si me pesara. Así es muy difícil caminar hacia delante. Así lo difícil es caerte porque voy mirando al suelo y eso no me gusta. Yo soy delas que prefiere mirar hacia delante para no perderse nada y tropezar a mirar al suelo, no tropezar y tampoco ver el mundo.

miércoles, 25 de abril de 2012

Acabo de aprender algo, para mi también  fuiste  esperanza. Pero ahora estoy vacía. Así es como me siento.

Recuerdas la nota que te escribi cuando nos despedimos de ti??
tu padre significaste la esperanza de que si podía crear vida. Crearte. Lo remoto se hizo posible. Para mi fuiste una nueva forma de amor, te disfute tanto que no se contártelo. Pero con el paso de los dias y sin darme cuenta... he sacado de nuevo mi cebolla al campo de batalla y me he protegido del dolor de haberte querido tanto y no tenerte.

A veces pienso que nada de lo que venga puede merecer la pena ahora, dolorida. Te espero tanto, deseo tanto que vuelvas!!! pero por otro lado....

En el poema que te dediqué te he hablado de un corazón cimentado.Eso desearía cada vez que llega la nueva noticia de que no estás !qué días tan dolorosos!!! tanta pena siento que mi corazón se endurece para no llorar más. Pero luego todo pasa. Vuelvo a sentir y mi corazón vuelve a sentirse libre y esperanzado.

Mis emociones suben y bajan, y sin embargo, sé que no llegarás hasta que mis emociones estén tranquilas y deje se sufrir por tí. Se me antoja difícil pero quiero crearte un lugar y no destrozarme en el intento Además si sigo así, te vas a quedar sin papá!!!. 

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