jueves, 31 de diciembre de 2015

Ser

Ser, Yo, en versión mejorada ha resultado un deporte de alto riesgo.
Os voy a contar algo que tuvo lugar el martes veintinueve de diciembre. Tenía una gran decisión que tomar. 

- De un lado, un sueño brillante y luminoso, pulido. Un sueño con olor, sabor, tacto. Tan real y tan cercano que parecía irrompible. 
- Por otro lado la realidad. Todo lo que hay alrededor de ese sueño abrillantado con esmero. Lo que queda tras la primera semana de sol y faena. 

No sabía qué hacer así que recurrí a mi Renovada Hermana Mayor y al verme más perdida que un pavo en un garaje me dijo lo siguiente:


Coge dos folios y quiero que escribas lo siguiente en cada uno de ellos. En el primero escribirás; Sí, a quedarme como estoy. En el segundo has de escribir; Sí, a otras opciones. Cuando lo hayas hecho debes colocarlos en el suelo y moverlos de forma que no puedas saber cuál es cuál. De pie, frente a ellos, vas a coger aire para concentrarte en tu cuerpo y tu respiración. A continuación te vas a subir en uno de ellos y vas a concentrarte en los cambios que tienen lugar dentro de ti, para eso debes escucharte a ti misma y encontrar qué ha cambiado, o qué no. Un minuto después vas a bajarte de ese papel para volver a respirar y relajarte. Cuando estés lista te subirás en el segundo papel y analizarás tus emociones de igual forma en esta ocasión. 

Si aún así no notas la diferencia entre una y otra opción, puedes volver a repetir el proceso. Con esto no vas a saber cual es la decisión correcta pero sí cómo te vas a sentir con cada una de las opciones. O quizás, cómo te estás sintiendo en este momento. Sabrás qué opción de hace sentir calma, cual desasosiego, cual tensión, etc.

Aún no puedo decir si tomé la decisión adecuada, no sé si esa respuesta la obtendré, o no, a lo largo de mi vida. Lo que sí he aprendido son varias cosas:

- Tengo una Hermana Mayor que vale su peso en diamantes, por ponerle un número.
- Decidió mi corazón, ligado a la ilusión. No la ambición.
- Soy totalmente consciente de quién soy, de mis carencias, de mis propias erratas. Pero no por eso voy a dejar de luchar por lo que me corresponde como persona: luchadora, íntegra, leal y jodídamente soñadora. 
- Mi verdad no es la verdad. Cada uno tiene la suya y es justo que cada uno la defienda a muerte. 

Ya lo dije alguna vez; Una vez quise ser alguien, y acabé siendo yo misma, en una versión mejorada.


Repito foto, sí lo sé. Ambas. Pero son las adecuadas hoy, el recuerdo. 




lunes, 28 de diciembre de 2015

Ser, Yo, en versión mejorada.

Tengo mucho sobre lo que reflexionar pero esta noche, solo me apetece hablar. De la vida, de mí, de ti. Solo hablar.

Echo de menos a alguien. Un ser introvertido y curioso que irrumpió en mi vida hace tiempo y desde entonces ha sido intermitente. Y aún así lo extraño. Escribiendo puedo reconocer que lo que verdaderamente añoro es quien soy cuando hablo con esa persona porque verdaderamente creo que le puedo ayudar. Sé que todo cuanto digo no va a saco roto, pero claro, también sé que esa es la razón por la que es intermitente. Cada vez que me acerco, desaparece. Pero en fin, aún así te echo de menos. Y sí, sé que es un situación que tiene remedio pero estoy en ese momento de mi vida en el que si quieres estar pasas hasta el fondo, y si te quieres ir puedes hacerlo por la puerta grande. Bien dicen que no ofende quien quiere sino quien puede. Y para este último caso no hace falta ser demasiado, solo el suficiente.

Por otra parte, Por una cama de Princesa me trae por el camino de la amargura. Si bien esta historia solo me ha cosechado momentos inolvidables... desde que se convierto en una opción comercial está rodeada por una aura de presión, tiempo, pena, aburrimiento, desorden... Quizás nunca debió dejar de ser algo gratuito y puro. Pero bueno, los quizás no nos harán caminar hoy. Lo que nos mueve es el movimiento. Volveré a cerrar los ojos y convencerme de que TODO PASA POR ALGO, TODO TIENE UNA RAZÓN Y UN EQUILIBRIO, aunque ni sabemos dónde, ni sabemos cómo y mucho menos cuándo. #PUCDP me tiene en una jornada de reflexión eterna, a la espera de la gracia o el triunfo. Y ahora lo sé, su error fue olvidar que Eva y Oliver son míos, y punto. Ni del que lee, ni del que compra, míos.

La Navidad, divino tesoro que guardaría en un libro. Si Señor, y la sacaría solo un ratito los domingos para no cansarnos de las mismas palabras, las ofrendas repetidas y los deseos perecederos. Tal y como yo lo veo la Navidad debería durar tanto tiempo que no sabríamos quién nos metió allí por primera vez. Feliz enero, feliz febrero, feliz... Todo el año y a ratitos.

Voy a por mi café, me gusta hablarte con él.

Echo de menos a mi padre y encima, he aprendido a vivir sin mi madre. Entender esto me ha hecho sentir muy mal, ¿por qué? Por todo lo que tengo que ser cuando ella no está y porque sé que si aflojo mi látigo y dejo al mundo SER a su antojo no será más que un recuerdo. Cantar, reír, beber, abrazarnos... y olvidar todo esto en pro del estrés, el agotamiento y la autoexigencia desmedida.Y es que mi círculo vuelve a donde siempre; a rozar la perfección, a desear aquello que ni soy ni me pertenece ser. VUELVO A TI CONFESIONES porque solo hablándote de la forma que lo hago, Querido Blog, puedo escucharme. No puedo ser ella, no puedo ocupar su lugar y jamás debo volver a intentarlo porque, sobre todas las cosas, no es el ejemplo que debo tomar. Agobiarme, agotarme, gritar, rabiar no es un modelo a seguir. Fluir, ¿recuerdas Fátima? ¿Recuerdas, Hadha? No aspiramos más que a fluir y no dejar de bailar y sonreír en el intento. Llegar hasta donde la sonrisa me lleve. Si no limpio hoy; no pasa nada. Si no cocino hoy; no pasa nada. Si su casa no está perfecta a su regreso; no pasa nada, hice lo que pude. No más de lo que debí. Si no estoy en el momento ideal para otro; no pasa nada, lo importante es estarlo para mis hijos. Se acabó estar para todo y en ausencia para ellos. Solo puedo dedicarme a algo más cuando eso implique algo inmediato y mejor para ellos. Mis hijos no deben volver a llorar porque yo les robo su tiempo por satisfacer a otro. Este es mi propósito para Año Nuevo. Ser Yo en mi mejor versión. ¿Y el tuyo? ¿Quién vas a ser?





martes, 1 de diciembre de 2015

Sueño, ¿a qué te atrapo?

Hoy necesito un empujón así que vamos a reflexionar sobre las complejas razones de que los deseos tengan patas. Vamos a averiguar por qué para alcanzar un sueño hay que correr detrás de él. ¿Alguien lo sabe?


Los sueños, esa endiablada arma del destino que hace útil al tiempo. El propósito, el atino, el camino y la meta. Todos estos conceptos, tan poéticos y elementales, son combustible emocional no para estar vivo sino para vivir. Para que pasen los días con intensidad, con olor, agotamiento y risas. Siempre en movimiento, en evolución, en cambio. Conseguir tus sueños es una carrera de fondo donde el relieve viene determinado por la continuidad, lo inamovible; quien eres. La distancia es el tiempo que como los sueños no tienen fin; no hay que olvidar que las horas pasan pero nunca acaban. Las curvas son otros, los que quieres y los que odias. Curvas con clara visibilidad decoradas con caricias, abrazos y empujones. Hacia delante, siempre hacia delante. Curvas cerradas y obtusas, zancadillas, intereses ocultos, dobles verdades, triples mentiras, risas falsas, abrazos fríos, rostros esquivos....

Y a pesar de todo, seguimos. Como el viento que recorre la orilla y se aleja acariciando el monte corremos libres por naturaleza. El camino es una idiotez fruto de la corrección y la norma de las ovejas. ¿Quién dijo que para llegar a la encina debíamos rodear la finca en lugar de navegar entre la siembra? ¿quién dijo que el mejor sueño es fruto del esfuerzo desmesurado? ¿Quién fue el estúpido que puso límites a nuestro valor y cuantía a nuestro empeño? 

Y la verdad de todo esto es que los sueños tiene patas porque le sobran dueños. Yo quiero un helado, yo quiero un helado ahora mismo, yo quiero un helado de vainilla, yo quiero el helado de aquel niño en este instante. Ya tenemos un problema. Así que tenemos dos opciones; o le ponemos un chip o no se los contamos a nadie. 

¿Extraño? Bastante. ¿Qué hacemos si no? Tú lo sabes bien, hay gente en esta sociedad loca que solo quiere lo que otro tiene; quiero su suerte, su talento, el arrojo de ella, la calma de él. La primera vía de aprendizaje del ser humano es la imitación. Quiero su suerte, ergo hago lo mismo que hace él, lástima que la suerte es una paloma loca que caga donde le da la gana. Y cuando no se consiguen los mismos resultados pasamos a la fase demoledora, como los bebés que derriban el castillo de su compañero porque no le deja jugar con él. Si no puedes tener su sueño, quítaselo, no importa cómo, lo que de verdad cuenta es que él tampoco lo tenga. No hay nada peor que confundir un sueño con un propósito, siendo el primero honoroso y bonito, el segundo solo es una estructura mental destructiva.


Y por eso, señoras y señores, los sueños tienen patas y corren delante de nosotros. Porque quien persigue un sueño tiene una fe inagotable en su camino, en sí mismo; no repara en gastos, esfuerzos, sacrificios porque de todo ello saben disfrutar en cada golpe del segundero. Sin embargo, aquellos que toman con propósito la caza y derribo del sueño ajeno carecen de tanto arrojo, si bien no están exentos de capacidad de esfuerzo y sacrifico. No importa renunciar a una vida negra y fría. Así que unos corren con flato, babeando y maldiciendo detrás de una bolsita de té con amigas, un hermoso libro en una estantería, un grupo de gente creciendo unidos, un abrazo de alguien que vive a un océano de tí, la felicidad de tus hijos, la risas de los nietos... Sin embargo, los valientes, respiran aire fresco en la carrera, disfrutan el cielo azul y el olor de la hierba, besan las heridas de lo que sueñan junto a ellos, besan a sus nietos, apoyan a sus hijos, toman ese té con amigos, abraza desde lejos, CRECEN... VIVEN persiguiendo SUEÑOS. Y es que, los sueños están vivos, y solo pueden atraparse VIVIENDO. 

Si corre, sé más veloz.
Si está lejos, camina más tiempo.
Si es duro, remójalo con besos.
Si está frío, caliéntalo entre los dedos.
Si lo tiene ella, búscate otro o comparte, tú decides. 
Si ha dejado de correr, suéltalo, ya no te sirve. Se ha roto.
Si algún idiota pone piedras en tu zapatilla, no le muerdas la yugular. Sácalas.
Si es el tuyo, ATRÁPALO, PERO NO DEJES DE MOVERTE. VUELVE A SOÑAR.
Los mejores sueños usan zapatillas All Stars. 




Porque los sueños, sueños son, ¿o no?

#PUCDP

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